La embajadora estadounidense, Barbara Stephenson, denunció en enero de 2010 que el manejo “inadecuado” de una licitación para la compra de dos generadores de energía portátiles en Panamá, había afectado la participación de dos empresas de Estados Unidos.
Se trató de una licitación por supuesta emergencia que alcanzó los 55 millones de dólares, en donde solo participaron las empresas que el Gobierno invitó.
Stephenson envió un cable a Washington señalando que el proceso había sido modificado, poniendo en desventaja o sacando unilateralmente de competencia a las empresas estadounidenses: Caterpillar y APR Energy.
En diciembre de 2009, el secretario de Energía, Juan Urriola, abrió la licitación, a través del procedimiento de emergencia nacional, para elevar la capacidad de energía instalada en el país, pero las tres empresas invitadas solo tuvieron 10 días para presentar sus ofertas.
Solo una empresa se presentó al llamado, Aggreko International, alzándose con el millonario contrato con el Estado.
Pero la embajadora sostiene que tanto Caterpillar como APR Energy tenían interés y la capacidad de presentar una oferta en esta licitación en Panamá.
El reporte también hace referencia a la supuesta relación laboral que había tenido Urriola con la empresa Aggreko International.
Tras ello, Stephenson volvió a repetir en sus reportes que estas situaciones deterioraban el clima de negocios en Panamá “bajo la administración de Ricardo Martinelli”.
APR Energy decidió no cuestionar el proceso por temor a ser desprestigiada como Caterpillar.
Stephenson señaló que Urriola dijo a los medios de comunicación en Panamá que Caterpillar no fue invitada a la licitación por una experiencia “desastrosa” en otro trabajo.
La embajadora estadounidense destacó que la información contrastaba con la realidad: “los equipos pesados de Caterpillar son los que dominan el mercado panameño, y, además, la empresa estaba construyendo un centro regional de demostración en Howard”.
NECESIDAD O NEGOCIO.
El objetivo de la Secretaría de Energía del Gobierno panameño era ingresar al sistema de generación de electricidad otros 100 megawatts, como medida de reserva ante el incremento de la demanda de energía y los efectos del fenómeno de “El Niño” sobre la generación hídrica.
Según los cálculos oficiales, la demanda de electricidad en Panamá crece 3.9% por año, debido al auge económico del país.
Sin embargo, Stephenson resaltó que la demanda de energía aún no estaba por superar la oferta.