El nombramiento de Gioconda de Bianchini como nueva contralora de la República tomó por sorpresa y también levantó alertas en la Embajada de Estados Unidos en octubre de 2009.
La ex embajadora estadounidense Barbara Stephenson vaticinó a Washington, en un informe sobre la figura de Bianchini en la Contraloría General de la República, que su trabajo no ayudaría a la lucha contra la corrupción en el Gobierno.
Stephenson señaló que Bianchini contaba con toda la capacidad para ejercer las funciones de contralora, pero que su relación laboral y personal con el presidente Ricardo Martinelli le impedirían hacer un trabajo de fiscalización imparcial.
“Sus estrechos lazos con Martinelli pueden comprometer la lucha contra la corrupción en el Gobierno panameño”, reiteró la diplomática en el cable filtrado a Wikileaks.
En el reporte se hace un recuento de los cargos que ha tenido Bianchini junto a Martinelli, empezando desde 1994, cuando ocupó el puesto de jefa de auditoría en la Caja de Seguro Social, siendo el actual presidente de la República director general de la institución.
En el 2000, pasó a ser la auditora del grupo de empresas de Martinelli: Ricamar, S.A.
Además, Bianchini fue la tesorera del partido Cambio Democrático durante la “exitosa” campaña presidencial de Martinelli.
Cuando la administración Martinelli entró al Gobierno, una hija de Bianchini fue nombrada “en una de las lucrativas embajadas de Panamá”, destacó Stephenson.
La ex embajadora señaló que como agradecimiento a todas estas consideraciones Bianchini no estaría examinando independientemente las actuaciones del gobierno, lo que a la vez no contribuiría a mejorar la reputación que tienen las instituciones públicas de Panamá.
Stephenson menciona a un contacto anónimo que dice haber estado en una reunión con diputados donde Martinelli habló del nombramiento de Bianchini y manifestó: “Ella me mantiene honesto”.
Las funciones de la Contraloría General de la República se enmarcan principalmente en supervisar el gasto del Órgano Ejecutivo. Todos los contratos del Gobierno pasan por esta oficina, y de acuerdo con Estados Unidos se convierte en un cuello de botella para supuestamente atrapar a la corrupción.
Panamá América pidió ayer a Bianchini su versión sobre las críticas que le hizo Stephenson a su nombramiento, pero no hubo respuestas. Sin embargo, en su discurso de toma de posición, Bianchini prometió hacer una gestión transparente en la fiscalización de los fondos y bienes públicos.
“En el desarrollo de los procesos de fiscalización se actuará con imparcialidad, con total apego a lo establecido en las normas vigentes, con independencia partidista o de cualquier factor, dando vigencia a los principios de legalidad, probidad, transparencia, justicia, ética, independencia, igualdad, responsabilidad, confidencialidad y calidad, en los cuales se fundamenta la Contraloría General de la República”, aseveró la contralora el día de su elección.