Las críticas esgrimidas por algunos diplomáticos estadounidenses contra el sistema judicial de Panamá no son nuevas.
Y aunque varias agrupaciones de la sociedad civil incluyendo a algunos ex cancilleres de la República, advirtieron que esto es una intromisión en los asuntos internos de Panamá, los diplomáticos estadounidenses han hecho caso omiso a este llamado de atención.
Prueba de ello, son las recientes declaraciones del embajador William Eaton, quien afirmó que en el país hay una percepción grande de corrupción y de que el sistema judicial panameño no está funcionando.
Estas declaraciones son similares a las que expresó su antecesora Linda Watt frente a un grupo de destacados empresarios panameños el 14 de julio de 2005, en su última aparición pública en Panamá.
Watt, en aquel entonces, dijo que "la cultura de la impunidad debía terminar y la corrupción debía ser destruida porque crea podredumbre y cáncer en el organismo político". Estas palabras provocaron la ovación de los asistentes que la aplaudieron por varios minutos.
"El presidente Martín Torrijos ha emprendido una iniciativa audaz para controlar la corrupción gubernamental y darle al pueblo panameño la clase de gobierno que quiere y se merece. Como he mencionado anteriormente, la corrupción es un impuesto que los ricos y poderosos fijan para los pobres y menos poderosos", añadió Watt.
Un año después, para ser precisos el 27 de julio de 2006, Eaton volvió a expresar su preocupación por lo que considera la "debilidad" del sistema judicial que permite la impunidad a favor de los ricos y poderosos.
"Hay una cultura lamentable de impunidad para los poderosos aquí en Panamá y también con oficiales del gobierno, a veces, con los ricos, los que tienen poder", indicó el diplomático.
Cinco días después de que Eaton hizo estos señalamientos, se reunió con el canciller, Samuel Lewis Navarro, quien lo emplazó públicamente a dar información concreta sobre casos de corrupción dentro del gobierno panameño.
Al terminar el encuentro, el embajador reiteró el interés de su país por ayudar a combatir la corrupción en Panamá; y aclaró que sus comentarios no fueron pronunciados con intención de "entrometerse" en los asuntos internos de Panamá.
Por el contrario, agregó, debían ser interpretados como las preocupaciones "de un buen amigo", cuyo gobierno tienen interés en ayudar a Panamá.
Para el sociólogo y miembro del Partido Alternativa Popular, Olmedo Beluche, al margen de que es cierto de que existe un problema de corrupción en la justicia local, los comentarios de Eaton deben ser rechazados por todos los panameños.
Según Beluche, esto representa una intromisión en los asuntos del país y les toca a los panameños, y no a un embajador extranjero resolverlos.
Entretanto, el empresario Enrique De Obarrio manifestó que lo señalado por Eaton no es nada nuevo y debe ser interpretado por las autoridades y dirigentes de todos los sectores, como una realidad que existe.
El ex director general de Política Exterior, Carlos Guevara Mann, enfatizó que no es apropiado que los diplomáticos extranjeros emitan opiniones públicas sobre asuntos internos de los Estados ante lo cual están acreditados.
EE.UU. no debe opinar sobre política interna
No es la primera vez que el embajador opina sobre el sistema judicial.