No solo el pedido de espionaje telefónico y la acumulación de poder del nuevo gobierno de Ricardo Martinelli eran los temas que molestaban a la Embajada de Estados Unidos.
También la contratación de la empresa israelí Global CST, como consultora de la estrategia de seguridad de Panamá, fue rechazada en duros términos por Estados Unidos.
Incluso, la primera potencia del mundo amenazó con restringirle al Gobierno panameño la cooperación e información de seguridad, si se insistía en contratar a la empresa israelí Global CST, lo que generó al principio de la gestión de Martinelli serias diferencias entre ambas partes.
Para lograr su cometido, la Embajada de Estados Unidos pidió ayuda a las autoridades de Colombia para desacreditar a la empresa de Israel ante el gobierno de Panamá.
Era la segunda vez que Estados Unidos intervenía en un país latinoamericano para cortarle el negocio a la misma empresa, Global CST, que también había logrado incursionar en Perú y Colombia como asesor de seguridad.
Un cable enviado a Washington por la ex embajadora Barbara Stephenson, el 15 de diciembre de 2009, reveló parte de las discusiones, la intervención de Colombia y las presiones de Estados Unidos a las autoridades panameñas para cortarle la entrada a la firma israelí.
Prácticamente Estados Unidos exigió a Panamá no avanzar en un acuerdo con Global CST, petición que formuló Stephenson en dos reuniones con Martinelli, el ministro de la Presidencia, Jimmy Papadimitriu, y el vicepresidente y canciller Juan Carlos Varela.
El 25 de noviembre de 2009, la embajadora Stephenson le pidió a Martinelli reunirse con el jefe de la policía de Colombia, Óscar Naranjo, para que le informara de la experiencia de ese país con la empresa. Colombia mantenía una relación con Global CST desde 2006 para asesorías en el manejo de su problema interno con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y para el suministro de equipos de combate. Sin embargo, en 2008 la relación entre Colombia y la compañía se terminó debido a que se descubrió que un agente de la empresa le pasó información confidencial del Ejército colombiano a las FARC.
Los cables no detallan cuáles fueron los problemas de Global CST en Perú, pero la embajada aseveró que en ese país también se registraron anomalías.
El 13 de diciembre de 2009, la ex embajadora se volvió a reunir con Martinelli para tratar el tema de la empresa israelí, logrando finalmente que Panamá abandonara el posible contrato.
Stephenson dijo que, en ese encuentro, Papadimitriu le afirmó que "el tema estaba cerrado" y que el Gobierno de Panamá “no daría más consideración a un contrato de consultoría con Global CST”.
La ex embajadora de Estados Unidos en Panamá también reportó en el cable que Martinelli estaba sorprendido de las revelaciones contra la empresa que le detalló la diplomática, y afirmó que "no quería cambiar de amigos", refiriéndose a la relación entre Panamá y Estados Unidos.
Además, Martinelli prometió hablar con el presidente colombiano Álvaro Uribe sobre el tema, de acuerdo con el cable diplomático.
Stephenson cerró su reporte de ese día señalando que su sede diplomática apreciaba la evaluación que envió a Panamá la embajada estadounidense de Bogotá sobre el desempeño de la empresa Global CST y sus “relaciones con funcionarios claves del Gobierno de Colombia”.
"La información que Bogotá envió ayudó a formular una gestión que entregó el resultado deseado", informó Stephenson.