"Yo los ví a ellos con buena voluntad. Es importante que nosotros no podamos vivir con esas diferencias. Comprendemos lo que han sufrido (los índígenas ngäbe-buglé) y entendemos que es un tema que debe resolverse lo más rápido posible", indicó el ministro en TVN Noticias.
Quijano apela a la paciencia en el debate, ya que el Gobierno Nacional debe velar por los intereses y la seguridad jurídica de todo el país: "Tenemos que velar porque se hagan las cosas dentro de la legalidad", consideró el ministro.
Con respecto a las vacaciones de la Asamblea Nacional, las cuales iniciarán mañana sábado, y se prolongarán durante una semana, Quijano explicó que el cese del diálogo, en caso que hoy no finalice, se da por la falta de diputados disponibles y la falta de instalaciones disponibles para la discusión, además, "para que el público pueda enterarse mejor de lo que está sucediendo", dijo.
El presidente de la Coordinadora por la Defensa de los Recursos Naturales y del Derecho del Pueblo Ngäbe Buglé y Campesinos, Rogelio Montezuma, finalizado el debate ayer en el hemiciclo, hizo un llamado de paz y diálogo, a pesar de que no hubiera "humo blanco" en el Salón Azul.
La contrapropuesta presentada por el Ejecutivo, que indica que cualquier construcción hidroeléctrica en la comarca debe ser evaluada por la autoridad comarcal, además de establecerse beneficios para el pueblo ngäbe.
El obispo de David, José Luis Lacunza, mediador del diálogo, dijo que "yo no sé lo que están esperando (los indígenas), pero por lo menos el diálogo se está dando".
El debate espera se reanude esta mañana desde las 10:00 a.m. y se prolongue hasta cuando sea necesario, resaltó el ministro Quijano.