Amenos de un mes de haber asumido la presidencia, Ricardo Martinelli, supuestamente solicitó a la ex embajadora de EE.UU. en Panamá, Barbara Stephenson, que lo ayudara a interceptar llamadas telefónicas de sus opositores políticos, a través de la Agencia de Investigación de Drogas (DEA), y como no se accedió a esta petición, el mandatario inició una serie de acciones de presión para lograr su objetivo.
"Necesito ayuda con la intervención de teléfonos". Este fue supuestamente el mensaje que envió Martinelli al celular de Stephenson en julio de 2009, y que ayer fue dado a conocer a través del diario El País, de España, citando filtraciones del sitio Wikileaks.
La información se desprende de un informe secreto del Departamento de Estado de EE.UU., fechado el 22 de agosto.
En el documento, Stephenson afirmó haber enviado a dos emisarios para recabar información sobre la solicitud, la cual fue supuestamente explicada por el ministro de la Presidencia, Demetrio Papadimitriu.
También se indica que Papadimitriu dijo a los representantes de la DEA que la solicitud era para que EE.UU. les "ayudara a establecer un sistema de escuchas telefónicas para protegerse de "individuos amenazados por la lucha gubernamental contra la corrupción, o de potenciales maniobras desestabilizadoras por parte de Gobiernos izquierdistas de la región".
Sin embargo, la DEA rechazó la petición, ya que las escuchas se desarrollan junto a la policía a través de la llamada "Operación Matador", destinada al narcotráfico, por lo que "no ampliaría el programa para incluir objetivos políticos".
Este rechazo, según indica Stephenson, provocó reacciones adversas. "Martinelli hizo una amenaza implícita de reducir la cooperación antinarcóticos si EE.UU. no le ayudaba con las escuchas", dice el reporte, pero se indica que la diplomática le advirtió sobre las consecuencias de su postura "lo que le hizo recular".
El New York Timespublicó ayer que Martinelli, si no se accedía a su pedido, amenazó con presentar una ley que truncaría la labor de la DEA en Panamá, y que a la postre asignó agentes novatos a la unidad antinarcóticos que son enlaces con la entidad estadounidense.
Preocupación. Se destaca en el informe que Stephenson expresó que "la obsesión de Martinelli con las escuchas parece hacerlo creer que las intercepciones son la solución al problema de la criminalidad. Se cree que él ha ordenado a subalternos obtener equipos en otros países y en el sector privado".
Uno de los cables con información secreta resalta que hubo una reunión, en la que Martinelli dijo que el Gobierno buscaría su propia fórmula para ampliar las intercepciones, pero que preferiría la ayuda de los EE.UU.
Reacciona el Ejecutivo. En tanto, el Gobierno lamentó “ la mala interpretación que las autoridades estadounidenses le hicieron al pedido de ayuda que se le formuló para luchar frontalmente contra el crimen, el narcotráfico y la delincuencia organizada”.
La Secretaría de Comunicación del Estado informó en un comunicado que “la administración de Ricardo Martinelli renueva su inquebrantable decisión de continuar su infatigable lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y la delincuencia, y esa fue la única y principal razón que motivó la solicitud de ayuda a Estados Unidos.
"Nunca se le pidió ayuda para intervenir teléfonos de políticos. Cualquiera interpretación a tal solicitud es completamente equivocada", destaca el comunicado.