Nación

El agridulce sabor del poder


La presidenta de la República, Mireya Moscoso, llega mañana a su segundo año de gobierno rodeada de una difícil situación económica y de una población ansiosa de respuestas a las promesas de campaña que marcaron en parte su triunfo del 2 de mayo de 1999.
Este panorama podría cambiar si supera la encrucijada en que se encuentra la economía nacional y logra desarrollar obras de envergadura como la construcción del segundo puente sobre el Canal, cuya licitación está programada para el próximo mes; el ferrocarril, ya en funcionamiento; el proyecto del monorriel, que está en estudio; la remodelación del Hospital Santo Tomás (en ejecución) y el Tercer Juego de Esclusas, el cual está en etapa de análisis; la conexión de los corredores Norte y Sur; el despegue de un centro multimodal de transporte en la antigua base aérea de Howard.
En su segundo período frente al Ejecutivo, han surgido versiones de que antes de que termine el 2001 habrá cambios en el Gabinete. No obstante, este año hubo renuncias inesperadas en su equipo de gobierno, como la del ex ministro de Salud, José Manuel Terán, quien según las encuestas marcaba como uno de los mejores; la de Waldo Arrocha, ex director del Banco Hipotecario y la salida de Carlos Harris, envuelto en escándalos de corrupción en el Tránsito y Transporte Terrestre.
También la presidenta sufrió problemas de salud a inicios del año e incluso tuvo que ser sometida a una intervención quirúrgica en su rodilla izquierda en Estados Unidos, lo que provocó que usara muletas por una semana. Hoy está convaleciente de una infección respiratoria viral que le causó parálisis parcial del nervio facial.
Las denuncias de corrupción contra su Gobierno han sido una de las herramientas más poderosas que ha utilizado la oposición, quienes argumentan que el clima de impunidad prevalece en el país.
En el sector salud, ocurrió un grave accidente radiológico por la sobrerradiación de 28 pacientes en el Instituto Oncológico Nacional (ION), lo que causó la destitución y suspensión de personal médico y técnicos de esta institución. Según los críticos de Moscoso, estos hechos han erosionado la credibilidad y confianza en el Gobierno. Este año también se dio el primer informe, nada favorable, de Transparencia Internacional, sobre los niveles de corrupción.
El Indice de Percepción de Corrupción del 2001 calificó a Panamá con 3.7 en una escala de 0 a 10, lo que indica que existe una percepción alta de los niveles de corrupción, según el organismo.
PROMESAS Y ACCIONES
En cada gobierno se mantienen las expectativas sobre las promesas de los candidatos que aspiran a la Presidencia de la República, así como de las acciones que ejecutan cuando llegan al Palacio de las Garzas. Por ello,


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22103
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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