Se ha comprobado que Panamá es uno de los países con mayor riqueza hídrica a pesar de su escaso territorio. Esta noticia es alentadora, no obstante, a pesar de que se presume que contamos con un 90 por ciento de cobertura, todavía el país enfrenta situaciones muy parecidas de escasez y tratamiento al de escenarios donde el vital líquido es un recurso prohibitivo.
En Panamá hay 51 cuencas hidrográficas, 18 en la vertiente del Atlántico y 33 en la del Pacífico. Por su geografía y estrechez de su territorio, la mayoría de los ríos son de corta longitud. Las cuencas con mayor abundancia de agua y potencial para su aprovechamiento son las de los ríos Changuinola- Teribe, Guarumo, Cricamola, Calovebora y Veraguas en la vertiente Atlántica y en la vertiente del Pacífico los ríos Chiriquí, Fonseca, Tabasará y San Pablo.
El río Chagres, con los lagos artificiales de Alajuela y Gatún, son las principales fuentes en la regulación del escurrimiento de navegación para la operación anual de la vía interoceánica del Canal de Panamá (caudal mínimo 2, 8 km3/año).
Panamá sólo tiene cuencas compartidas con Costa Rica en los ríos Sixaola y Teribe. Existe un convenio para la regulación y aprovechamiento del río Sixaola, como parte del Parque Internacional La Amistad, considerado área protegida binacional y reserva de la Biosfera. La frontera con Colombia está constituida en su mayor parte por las divisorias de las cuencas de los ríos Tuira y Balsas y no existen transferencias de agua significativas.
El abastecimiento de agua potable utiliza fundamentalmente aguas superficiales, que en el país son de buena calidad. En 1997 el volumen de agua de abastecimiento e industrial fue de 461 millones de m3, del cual 380 millones de m3 fueron producidos y 81 millones de m3 fueron comprados.
En el ámbito nacional, las plantas de tratamiento de aguas servidas son escasas, excepto en ciertas áreas de la ciudad de Panamá que realizan un tratamiento primario a las aguas residuales, antes de descargarlas al mar. En algunas plantas, los caudales de diseño han sido superados por el aumento de la población servida y en otras, la falta de mantenimiento ocasiona una operación deficiente. No obstante a este panorama, recientemente se firmó en la ciudad de Panamá un contrato de préstamo entre el actual gobierno y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por un monto de 45 millones de dólares para la primera etapa de saneamiento de la bahía de Panamá.
Estos trabajos incluyen ajustes en el sistema de alcantarillado y la limpieza de un número considerable de ríos contaminados que atraviesan la metrópoli panameña y que desembocan en la bahía.
En el aspecto global, Jaime Pittock, Director del Programa de Agua Dulce del Fondo Mundial de la Naturaleza, observa: " el agua es un recurso finito, un recurso que se agota rápidamente y no se puede sostener con proyectos grandiosos. Más bien, debemos concentrar esfuerzos en su justa distribución, restaurar el manto acuífero y los humedales, reducir la contaminación y el manejo sostenible de la pesca. Conservar los ecosistemas de agua dulce no es una alta meta predicada por el movimiento ambiental sino una base práctica y vital para erradicar la pobreza. La conservación de ecosistemas de agua dulce puede resultar en agua potable, agricultura y pesca más eficaces para los pobres".
Para Pittock, "la conservación de humedales y ríos debe ser una prioridad para los gobiernos que buscan garantizar el agua y reducir la pobreza. El IV Foro Mundial del Agua podría ser importante si los gobiernos se enfocan en la parte que falta: buen manejo de los ríos, humedales y otros cuerpos de agua dulce como fuente de agua para las personas y la naturaleza".
(*)Red de Comunicación Ambiental de América Latina y el Caribe.
El agua se agota rápidamente
En Panamá hay que hacer trabajos que incluyen ajustes en el sistema de alcantarillado y la limpieza de un número considerable de ríos contaminados que atraviesan la metrópoli panameña y que desembocan en la bahía.