Nación

El alcoholismo encabeza las adicciones en Panamá

Las autoridades atienden, en su mayoría, a personas con dependencia al alcohol, seguido de la cocaína y marihuana, además de ludópatas. La Organización de las Naciones Unidas fijó el 26 de junio como el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas.


Erika Edith Quiñones (erika.quinones@epasa.com) / -
INFOGRAFIA


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Encuesta 2003

  • Ciudades
  • Participaron Panamá, San Miguelito, Colón, David, Chitré, Santiago, Arraiján, La Chorrera y Changuinola.
  • Drogas ilícitas
  • Entre la población de 12 a 65 años, las de mayor consumo son marihuana y cocaína.
  • Reporte
  • De consumo de “crack”, éxtasis e inhalantes, pero en menores proporciones que las drogas ya mencionadas.
  • Fármacos
  • Un 49.4% y 48.4% de los encuestados consideró que era fácil tener acceso a tranquilizantes y estimulantes sin receta médica.
  • Conocidos
  • El 16% reportó tener amigos que consumen drogas ilícitas.

Atenciones

  • 592 las personas con adicciones acudieron en busca de tratamientos en 2010.
  • 602 en 2011 buscaron información en centros como Conapred.
  • 645 las registradas por las instituciones en 2012.

Reconocer que se tiene un problema de adicción es lo más difícil, y ese fue el paso decisivo que tuvo que dar Pedro para salvar su vida y seguir al lado de sus familiares.

A pesar de que su adicción a la bebida nunca lo llevó a la cárcel, al hospital o, en el peor de los casos, al cementerio, es consciente de que el licor dejó secuelas, principalmente en su familia, la que poco a poco ha logrado recuperar tras 12 años de estar sobrio.

Y es que precisamente son los familiares quienes ponen un ultimátum. Pedro pasó por esto. Después de que se desapareció por tres días, en lo que dijo, fue su última borrachera, su esposa le dio a escoger: o paras o terminamos. Su decisión lo llevó a Alcohólicos Anónimos, donde aceptó su problema.

Atrás dejó aquellas crisis que entre los 21 y 22 años de edad le obligaban a beber alcohol de farmacia combinado con té para poder lograr el efecto que sintió a la edad de 12, cuando tomó su primer trago de guarapo. “En esa etapa, el alcohólico ya no busca el sabor, sino el efecto”, acotó.

Entre 2009 y 2012, el 87% de los que recibieron tratamiento fue en ONG.

¿Cuántas personas hoy día pueden estar en la situación que alguna vez vivió Pedro o en la de quienes consumen algún tipo de drogas? Se desconoce, ya que en Panamá no existen registros, desde hace 10 años, que certifiquen el nivel de consumo de drogas (lícitas e ilícitas) en la población.

Desde el año 2009 hasta 2012, cerca de 2,462 personas en el país han recibido tratamiento, la mayoría por adicción al alcohol, según datos suministrados por cinco centros especializados a la Comisión Nacional para el Estudio y la Prevención de los Delitos Relacionados con Drogas (Conapred) (ver infografía).

Solo en uno de estos centros especializados, el Centro de Estudio y Tratamiento en Adicciones (Ceta), son atendidos alrededor de 40 pacientes por año.

Daniela Emiliani, psicóloga del Ceta, del Instituto de Salud Mental (Insam), señaló que el alcohol es la puerta de entrada a otras adicciones, como lo es el consumo de drogas.

Emiliani destacó que la mayoría de las personas asisten por problemas de alcohol, seguido del consumo de cualquier tipo de droga (cocaína, marihuana) y de tercero por ludopatía, del que hasta el año pasado recibían de uno a dos casos por mes.

Sin cifras oficiales

La última encuesta que se realizó fue en 2003, la cual marcó el alcohol, el cigarrillo, los estimulantes, tranquilizantes, la cocaína y la marihuana como las sustancias de mayor consumo.

En aquel entonces se reportó que de 30,000 encuestados, el 77.9% manifestó que era fácil tener acceso a drogas ilícitas, así como que los hombres consumían más cocaína, marihuana, alcohol y cigarrillo, mientras que las mujeres, tranquilizantes.

Hoy, las cifras pueden ser mayores y esto será confirmado con la encuesta que en febrero del próximo año se realizará, adelantó Ramón Bartolí, secretario ejecutivo de la Conapred.

Aura Rivas, encargada del Observatorio Panameño de Drogas, indicó que por medio de las encuestas, que deben hacerse cada 2 o 3 años, se pueden elaborar estrategias para abordar la problemática.

Reveló que en septiembre realizarán una encuesta online para medir el consumo de drogas en estudiantes universitarios, por lo que ya se coordina con los rectores.

La comisión, desde 2010 a la fecha, ha invertido cerca 2.1 millones de dólares en prevención, apoyando cerca de 16 programas y proyectos para instituciones públicas y organismos no gubernamentales (ONG), como Somos Triunfadores, Reestructuración del Observatorio Panameño de Drogas, Formación de Promotores Pastorales en Prevención del Consumo de Drogas, Familias Fuertes y Clínica Margarita.

Una nueva iniciativa que como país se estará adoptando en materia de prevención es el llamado Tribunal de Tratamiento de Drogas (TTD), dirigido a las personas con problemas de adicción y que son sorprendidas por consumo ilícito de drogas, a las que se les da la oportunidad de optar por ir a la cárcel o recibir tratamiento.

Se desconoce de cuánto será la inversión y cuándo podría estar implementándose. Por el momento ya se han dado pasos para la formación del personal que tendrá la tarea de integrar los TTD, informó Bartolí.

El juego como adicción

Otra de las adicciones silenciosas es la ludopatía, de la cual no se tiene registro específico de cuánta población esté enferma. La Asociación de Administradores de Juegos de Azar ha detectado a unas 200 personas, pero puede ser superior, según Árbol de Vida, agrupación conformada por 50 miembros con adicción al juego.

El crecimiento de esta enfermedad es casi parecido al del número de casinos y salas de juego establecidos en el país. Estos comercios de juego, la ley establece que no pueden estar a menos de 100 metros de distancia de una iglesia, hospital y escuela.

Lucía (nombre ficticio), miembro de la agrupación Árbol de Vida, considera que una parte de la enfermedad tiene relación con la política de abrir casinos o salas de máquinas en cada esquina.

La mujer agregó que por su adicción incluso llegó a perder la dignidad, al punto de pedir plata prestada para jugar. Esto le fue suficiente para buscar ayuda hace cuatro años en el Ceta, pero no fue hasta hace un año que comprendió su obsesión y compulsión por el juego.

Al observar el panorama, Emiliani considera que debe haber un mayor esfuerzo en materia de prevención, además de que se requiere hacer conciencia en la población de que la adicción no sea vista como un tema tabú o como un vicio, sino como una enfermedad mental.

Pedro y Lucía hoy pueden contar su historia, pero otros aún no reconocen su adicción. Adicional, de los 40 pacientes que ingresan al Ceta por año, solo la mitad suele recaer.

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América