Nación

El calvario no ha terminado

En la última feria de vivienda se llamó a las familias que tienen capacidad de pago para adquirir una vivienda.


TODAVÍA no hay luz verde para la reubicación de las familias que sufrieron las inundaciones en el corregimiento de Chilibre el 26 de junio pasado. El temor sigue latente tanto en los moradores, como en las autoridades.
"Cómo cree usted que me siento con el aguacero. Tengo el celular cerca y si estoy durmiendo y llueve, es una angustia", sostuvo Lexzayla Ramírez, encargada del departamento de Prevención y Mitigación del Riesgo Social en Vivienda del Ministerio de Vivienda (MIVI).
Pero, si Ramírez vive esa angustia, la familia Chávez, en San Vicente de Chilibre la sufre a cada segundo, tal como contó Alejandro, quien por más de 30 años ha residido en el sector.
Su familia viene siendo víctima de las inundaciones desde hace tres años. Lo peor lo vivió aquel 26 de junio, cuando las aguas del río Aguabuena querían acabar con su vivienda, lo que los obligó a salir de ella y buscar refugio en un sitio seguro.
Durante la presencia de este medio, el temor de Chávez no se podía ocultar, dado que detrás de su casa corre el río.
Ellos ya han perdido los colchones y han visto como sus pertenencias y las de toda su familia se mojan con los aguaceros.
En la casa habitan siete adultos y un niño y temen porque cada vez que "caen tres gotitas de agua", el río Aguabuena se crece y tienen que salir huyendo para no ser víctima de la corriente.
"Cuando llueve y el Aguabuena crece, nos ponemos a observarlo y a medida que sube, vamos monitoreando para luego subir las cosas. A veces no podemos confiarnos porque de pronto sube y se nos moja todo", recordó.
Luego de reunirse, el pasado 1 de julio en la Junta Comunal de Chilibre con las familias afectadas, la ministra de Vivienda, Balbina Herrera, dijo que analiza la posibilidad de reubicar a unas 12 familias del sector de San Vicente Nº 1, Sucre y otras comunidades aledañas en el corregimiento de Chilibre, las que han resultado afectadas por el desbordamiento del río Aguabuena.
El saldo en ese momento fue de una vivienda destruida con cinco personas damnificadas, 94 viviendas con 461 personas afectadas, caída de árbol y colapso de muro.
Chávez, afectado por las inundaciones, desconoce las reuniones que se hicieron, pues manifiesta que ni colchón les han dado y que la última vez que lo hicieron, fue hace dos años.
Incluso, las máquinas del MOP ayudaban a que las aguas del río no se empozaran, pero ya no llegan, aseguró.
Lo mismo vive Mari Yáñez, quien vive en el otro extremo de San Vicente No.1, donde el río también hace de las suyas.
Ella sí ha asistido a las reuniones, pero aunque reconoce que está en peligro, se opone a la reubicación.
Los 35 años de residir allí son se excusa para no querer mudarse.
Asegura que el río fue dragado por el MOP y que sus vecinos corren más peligro. En el lote viven siete personas y tres niños, quienes son engañados cuando empiezan a subir las aguas para no crear en ellos histeria.
El SINAPROC realizó al menos unos 32 rescates en los sectores de San Vicente, Agua Bendita y Aguabuena en Chilibre.
Se informó que sólo en San Vicente No.1 y No.2 se registraron 20 viviendas afectadas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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