Nación

El color rojo está de moda en Pekín


La Semana de la Moda de Pekín, China, comenzó con una propuesta muy ligera y de colores neutros.
Las transparencias en cada una de sus prendas mostraban un toque de sensualidad y desenfado, lo cual representa un avance en la libertad por vestirse con prendas translúcidas. En la pasarela el color rojo fue el toque que le dio vida a los diseños.
Sin democracia política, sin Estado de Derecho, no puede haber libertad alguna y tampoco mercado libre. En democracia, es decir, en el mejor sistema político disponible hasta ahora, tenemos plena libertad para exigir justicia mientras nuestros magistrados y políticos sean conscientes de ello y los ciudadanos tengamos suficiente voluntad para defenderla. ¿Ocurriría lo mismo en un sistema puramente mercantil, donde la democracia es un escalón para conquistar la cima del bienestar de unos pocos que deben defenderlo con estados de sitios y bombas teledirigidas para evitar el acoso de los miserables y excluidos, como ocurre en la Francia en llamas de estos días, o como en la Luisiana, Alabama y Misuri lo demostraron, con evidencia palmaria, los simples vientos de una naturaleza enferma de calentura?
Ya ha sido dicho, la única libertad posible es la libertad de pensamiento. El hombre es libre cuando piensa, pero se convierte en esclavo cuando ese mismo pensamiento se transforma en acto o en palabra. Sin Estado y sin nación lo único que se puede lograr es sembrar y cosechar el terror de la injusticia. La historia de Medio Oriente hace más de cinco mil años que viene gritándonos en la oreja. Ahí es donde podemos apreciar hasta dónde el espíritu humano es capaz de llegar a sacrificarse por lograrlo. ¿Cuántos judíos fue necesario que murieran para lograr el Estado Nación que nunca tuvieron? ¿Cuántos palestinos serán necesarios que se inmolen para lograr el Estado que perdieron? ¿Cuántas guerras civiles habrá que padecer hasta conseguir el respeto universal hacia una cultura o una religión distinta?
Cuando la empresa GLOBAL SRL tenga el poder absoluto del planeta Tierra, Hobbes renacerá en otra galaxia, quizás en una isla apacible de otro mar imperial, y dirá esta vez que el Leviatán no fue el Estado, sino la ambición de los hombres que lo conforman; porque en cualquier sistema y bajo cualquier circunstancia política o económica, el hombre, tal cual es su naturaleza, siempre será un lobo hambriento y siempre encontrará la oferta disponible para saciarse a cualquier precio.


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210126
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América