Nación

El vía crucis de los panameños


Con renovada fe y esperanza son miles los panameños que viven su propio vía crucis, ya que hay problemas cotidianos que han abierto heridas en la sociedad, y que al pasar los años se exponen mayormente a la vista de todos para crear conciencia de la profunda necesidad de cambiar para vivir dignamente.
Para graficarlo no hay mejor ejemplo que las diferencias que perduran entre los dos extremos sociales y la pobreza extrema en la que viven miles de personas a consecuencia de la mala distribución de las riquezas.
Muchos panameños se levantaron hoy, muy temprano pensando qué van a comer. La falta de empleo golpea fuerte, y cada cual busca la manera de sobrevivir.
El país encierra una agobiante situación de pobreza que excluye a un importante sector de la población. Paradójicamente, el gasto social crece, pero no alcanza a reducir las necesidades de la gente que menos tiene.
Las necesidades económicas van estrechamente unidas a los problemas de la inseguridad que ha aumentado en el país, debido a la falta de políticas definidas que intervengan y contrarresten la actividad delictiva.
Mientras que las autoridades niegan que la inseguridad haya aumentado, pero las estadísticas tendrán la última palabra.
Otra dura realidad es la falta de agua. La situación en este sentido se vuelve cada vez más crítica, a tal punto que hay áreas que no cuentan con el suministro esencial. Mientras hay zonas del país que derrochan al por mayor, otros hacen lo que sea por un poco de agua potable.
A esto se suma los trastornos de la salud pública.
Es por todos conocida la triste realidad en la que viven a diario las personas que acuden a la Caja de Seguro Social en busca de un médico y deben madrugar para formar interminables filas por una un cita, con el riesgo de que al llegar a la ventanilla se encuentren con la novedad que ya no hay cupos o "el doctor no viene" .
También afecta la calidad de vida de la gente, el pésimo sistema de transporte público, tantas veces cuestionado sin solución posible hasta el momento, llevando a que miles de usuarios sufran a diario las consecuencias de un servicio inseguro e ineficiente que afecta negativamente la calidad de vida de los panameños.
Los ejemplos de este cuadro sobran, y el último fue presentado la semana pasada cuando una joven de sólo 14 años perdió la vida debajo de las llantas lisas de un "diablo rojo".
Lo cierto es que cualquier usuario de un transporte colectivo en la ciudad se ve obligado a ajustarse a un sistema obsoleto, que no sólo le quita tiempo para trasladarse, sino que además lo expone a una peligrosa carrera en unidades que no reúnen las condiciones mínimas de seguridad ni comodidad.
Todos estos datos demuestran que nos encontramos en un Panamá necesitado de cambios profundos para superar las terribles contradicciones que aún subyacen en el país. Una razón trascendental para meditar con seriedad y conciencia durante estos días los problemas de Panamá.


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190687
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América