Nación

El cuerpo de Cristo

En una ceremonia especial los Catecúmenos preparan las ostias de la Eucaristía.


Para los Católicos, la Eucaristía es un ritual donde la presencia de Dios se manifiesta en el Santísimo Sacramento del Altar, fuente de inspiración de amor, unidad y vínculo de salvación.
La Eucaristía es un momento donde se renueva la inmolación sacramental y espiritual. Los fieles se consagran y ofrecen ante Dios sus debilidades, esperanzas, logros y sacrificios dados con caridad y presentados con lealtad al Creador.
En la solemnidad eucarística la parte más importante es cuando el cura presenta el cuerpo y la sangre de Cristo y dice a la asamblea: "Comed y bebed que este es mi cuerpo y mi sangre, que será derramado por ustedes". La comunidad en ese instante entra en un espacio de reflexión y oración.
Por ello, los Catecúmenos, que son cristianos estudiosos del ritual eucarístico, son los encargados de la liturgia de la palabra y quienes poseen un carisma especial de elaborar en forma simbólica el cuerpo de Jesús, exclusivamente en las fiestas de Pascua y las celebraciones de los sábados en comunidad.
Mariela Echeverría, catecúmena de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en el Corregimiento de San Francisco, de la ciudad capital, tiene 8 años de dedicarse a la preparación de las ostias para la homilía de los sábados y las fiesta de Pascua.
"Elaborar cada sábado el cuerpo del Señor, me llevó a aprender más, ya que es un misterio que Dios revela a los pequeños y es una experiencia de Fe, y tiene un significado grandioso para mí. Lo hago con recogimiento y recordando los pasajes bíblicos cuando fue crucificado muerto y sepultado Nuestro señor Jesucristo", afirmó Echeverría.
Cada sábado son 4 los catecúmenos que se reúnen en su hogar y hacen el pan para la celebración eucarística de las 14 comunidades que componen la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe.
La preparación de las ostias se remonta a la historia de salvación, cuando Dios prometió a su pueblo que lo sacaría de la esclavitud y escogió a personas especificas que llevaran el plan de salvación en Egipto. Abraham, fue elegido y de allí surge la descendencia que se mantuvo en el desierto sin alimento alguno, pero que más tarde al cosechar el trigo nuevo lo hacen Pan Ácimo, que contenía agua sin levadura, y que en la actualidad es el pan bajado del cielo que perdona los pecados del mundo y otorga nueva vida.
Con este pan el pueblo Judío celebra la pascua, que es el recuerdo de la última cena de Jesús con los doce discípulos. Una costumbre que se mantiene en la iglesia Católica.
Por ello, los catecúmenos elaboran las ostias para una población de 300 feligreses que se congregan en la comunidad. Estas ostias son hechas de harina normal y agua caliente.
Pero el catecúmeno entra en un espacio de oración, contempla y lee un escrito en el que aclama el Salmo 26, 6-12.
Al amasarlo se invoca y se recuerda la pasión y muerte de Jesucristo. El colaborador pone ante Dios sus debilidades, esperanzas, y la vida. Luego se da la forma circular a la masa, que debe tener un espesor similar a la del dedo pulgar.
En la forma simbólica, es diseñada una cruz grande y una pequeña en el centro y se divide en cuatro partes. Estas figuras tienen significados especiales.
La cruz doble representa toda la asamblea, y se recuerda el momento que es elevado el cuerpo de Cristo en la cruz, en el monte Calvario.
En los cuatro cuadros se colocan tres cruces pequeñas en cada cuadro que representan a los doce apóstoles. Terminado estos pasos se coloca en el horno por un espacio de doce minutos, y mientras se hornea el pan, se reza el Santo Rosario.
Una vez terminado se coloca en un recipiente y es llevado al sacerdote para consagrarlo en la Eucaristía. En la misa el cura exclama: "este es el hijo de Dios bajado del cielo". En ese instante ora y consagra la ostia, que más tarde será distribuida en la comunión.
Las hermanas de la Visitación de Clausura, son las encargadas de preparar las ostias utilizadas los domingos y los días de semana, excepto los sábados. Las ostias que sobran son colocadas en el Sagrario.
Las ostias preparadas por los catecúmenos no deben sobrar, por lo que deben ser distribuidas a la asamblea.

 


fecha edicion
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201524
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América