En este sentido, explicó que los detenidos se encuentran a órdenes del Sistema Penitenciario y, cuando un reo está enfermo, se notifica al médico del penal.
Éste deberá elevar la petición de depósito domiciliario a la Coordinación Penitenciaria, entonces el interno debe llegar al Instituto de Medicina Legal (IMEL) con todos sus análisis hechos, ya sean tomografías, cats, análisis de sangre o pruebas de VIH.
En caso de que el reo tenga dinero, puede pagar estas pruebas en clínicas privadas y acelerar el proceso.
Si no tiene recursos, es remitido al Hospital Santo Tomás, en donde deberá esperar semanas hasta meses para completar sus análisis.
Una vez cumplida esta fase, el IMEL hace la evaluación y envía una recomendación a la Junta Técnica de Sistema Penitenciaria, que decide si se concede un depósito domiciliario o en un hospital.
En tanto, el director de Asistencia y Coordinación Penitenciaria del Ministerio Público, Diomedes Kaa, explicó que la petición elevada por Arosemena cumplió con los requerimiento de la Ley 55 de junio de 2005.
Según Kaa, en el año 2006 se tramitaron 53 solicitudes y se concedieron 23; mientras que en el 2004, sólo fueron otorgadas cuatro.
Explicó que, usualmente, los reos hacen este tipo de petición cuando tienen varios años de estar detenidos, y su condición física se deteriora a causa de las condiciones de las cárceles.
Las enfermedades más comunes por las que se solicitan depósitos domiciliarios son: el SIDA en fase terminal, tuberculosis y dolencias cardiovasculares.
El pasado año, ocho casos de reos presentaron denuncias ante la Defensoría del Pueblo, por la negativa de considerarles depósitos domiciliarios, y todas fueron acogidas.
La Fundación de Apoyo al Detenido advirtió ayer que los internos de las cárceles, se declararán en huelga de hambre si no se da medidas cautelares a 245 reos enfermos.
Los miembros de la fundación dieron al Presidente Martín Torrijos un término de 30 días, para dar respuestas a sus demandas.
En algunas cárceles, existen hasta 6 reos por celda.