MANUEL Antonio Zarco, el indígena panameño que instruyó en supervivencia en la selva a los astronautas norteamericanos que viajaron a la Luna, debe sentirse hoy regocijado.
La razón, las comunidades que fundó en las riberas del Canal de Panamá avanzan con paso firme hacia el desarrollo del ecoturismo.
Zarco, quien enseñó los secretos de la jungla a casi todos los soldados estadounidenses que estuvieron en Panamá, aún vive y con avanzada edad, es cuidado por su familiares "en su isla", expresó Raquel Panezo, expresidenta del Congreso Local de Ella Puru.
Panezo, ataviada con su tradicional indumentaria indígena, narró que cuando Zarco era joven, los norteamericanos lo trajeron de Darién a los predios de Gamboa, donde crecieron las comunidades de Ella Puru y San Antonio, hoy área de amortiguamiento del Parque Nacional Soberanía.
"Aquí los estadounidenses le dieron un lugar donde quedarse, luego vino el hijo y así sucesivamente fue creciendo la comunidad, ahora estamos nosotros", indicó Panezo a Panamá América.
Zarco también fue empleado del ramo de Meteorología e Hidrología de la antigua Comisión del Canal de Panamá y palanquero, guiaba cayucos a través del Chagres.
Zarco se hizo merecedor a la "Medalla por Servicio Público Distinguido", el más alto honor civil del Departamento de Defensa de Estados Unidos.
Muchos soldados norteamericanos salvaron sus vidas en Vietnam, por las enseñanzas para sobrevivir en la selva, que les dio Zarco en territorio panameño.
"Todo lo que tenemos se lo debemos a él", dijo Panezo. Agregó que siempre "está presente" y cada vez que alguien los visita, le ofrecen una charla histórica sobre la vida del legendario instructor.
"Hay muchas personas que vienen aquí y les sorprende saber que él todavía viva y que está bien. Zarco es familia mía por parte de mi papá", señaló Panezo.
Las comunidades indígenas de Ella Puru y San Antonio están establecidas en el Parque Nacional Soberanía desde hace 50 años, según explicó la directora ejecutiva del Centro Internacional para la Capacitación Ambiental (CICA), María Guerra.
"La mayoría de sus pobladores pertenecen a las etnias Emberá y Wounnán, son originarios de las comunidades del río Tupiza, Tuqueza, del Chucunaque, de Sambú, en la provincia de Darién", añadió Guerra .
Cuando regía la Comisión del Canal de Panamá, la primera fuente de ingresos de estos indígenas era la población de Gamboa, cuyos residentes eran norteamericanos.
Al revertir la ruta Interoceánica a los panameños, quedaron sin fuente de ingreso, además no tienen permitida la siembra por ser "zona de amortiguamiento" del Parque Nacional Soberanía.
Es por ello que el CICA y la Fundación Avifauna, con el financiamiento de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), fomentaron en ambas comunidades el turismo sostenible para que sean "los guardianes de la zona y de la riqueza natural que los rodea".
De comunidad marginada y poco conocida, ahora es insignia de un plan de mercadeo ecoturístico por parte de CICA y Avifauna. Miembros de estos organismos están visitando operadores de turismo, hoteles y el aeropuerto, colocando afiches sobre los atractivos autóctonos que ofrecen al turista.
El embajador de Estados Unidos en Panamá, William Eaton, quien estuvo en la inauguración de las infraestructuras turísticas, dijo sentirse "muy orgulloso" de apoyar a estas comunidades indígenas.
Según Eaton, unos 100 mil dólares ha aportado la USAID desde hace un año, cuando empezó a estructurarse el programa.
El Ministerio de Salud realizó las mejoras al acueducto existente que suministra agua a una población de unos 150 habitantes.
Según el director del Centro de Salud de Paraíso - Ancón, Max Pinzón, los funcionarios de esta instalación visitan periódicamente a sus moradores.
Agregó que a todos los niños de Ella Puru y San Antonio, se les tiene el debido registro con todas sus vacunas, particularmente en lo que se refiere a prevención de enfermedades tropicales.
El emberá que se impuso en la NASA
El comandante del Apolo 11, Neil Armstrong, así como John H. Glenn, Gordon Cooper y Pete Conrad llevaron a la Luna los conocimientos adquiridos de boca de Zarco, un indígena de la provincia de Darién.