Nación

El fin de una agonía


En el apartamento número 12 del edificio Z-7 ubicado en Villa Gabriela todo era alegría en el día de ayer, la familia Pérez lloraba de emoción tras la liberación de Nicolás, un hombre que permaneció secuestrado por espacio de 14 meses por el guevarista Ejército de Liberación Nacional (ELN).
"Nunca perdía la esperanza" de que Nicolás regresara sano y salvo, afirmó su madre Elpidia Aguilar de Pérez, al tiempo que su rostro se cubría de lágrimas y compartía con sus hijos y nietos este momento de alegría.
A sus 69 años, Elpidia, dijo que los casi 14 meses de cautiverio de Nicolás se convirtieron "en un infierno, por la incertidumbre de si estaba bien o mal, si comía o no, cosas de una madre", afirmó.
El 12 de abril de 1999 se convirtió en el día más duro de mi vida, nunca pensé que un hijo mío podría ser secuestrado y la noticia me dejó fría, me sentía impotente por no poder hacer nada.
"Ahora lo único que quiero es tenerlo entre mis brazos y mantener unida a la familia y atesorar estos momentos como los más preciados en lo que llevo de vida", sostuvo.
"Cuando lo vi en televisión sano y salvo no lo podía creer, estoy muy agradecida a quienes procuraron su liberación y no habrá manera de recompensarlos por ello", sostuvo.
Su padre, Mauricio Pérez, se enteró que su hijo había sido liberado hasta dos horas después, que el resto de la familia, ya que había salido a caminar, terapia que usaba para aliviar la tensión por el secuestro de su hijo.
"Tuve que aguantar como un hombre para no derrumbarme delante de mi familia, ya que a veces sentí que no podría soportar más tiempo esta angustia y esta espera", sostuvo el anciano de 79 años.
En tanto, su hermano Antonio Pérez caminaba de un lado para otro dentro del apartamento intentando disimular sus nervios, pero su rostro no podía esconder su alegría, cuando en una breve transmisión de una televisora local se veía a Nicolás al momento de ser liberado, saludando y agradeciendo su liberación.
Antonio criticó duramente la pasada administración gubernamental y a los actuales gobernantes, quienes a su juicio nunca hicieron las gestiones necesarias para lograr una rápida liberación de su hermano.
Los gobernantes panameños deben aprender de los de Ecuador y Venezuela, cuyos ciudadanos sólo estuvieron cautivos unos pocos días, pero mi hermano debió esperar 14 meses para su liberación.
La única palabra que se me ocurre es "ineptitud" para calificar la acción de los dos gobiernos, sentenció.
Nicolás es el quinto de siete hermanos: Mauricio, Carmen, Olga, Antonio, Elsa y Alvaro, quienes se mantuvieron unidos durante los meses de cautiverio de su hermano.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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