Al cabo de un tiempo, viajó a Colombia con la presunta complicidad de las autoridades eclesiásticas, según consta en las denuncias.
El pasado 24 de noviembre, el fiscal Alcides Pimentel giró una solicitud a María Cristina González, directora de Migración, a fin de que informe con “carácter de urgencia” el movimiento y estatus migratorio del hermano Flavio.
Ese mismo día, el Fiscal le solicitó información general al sacerdote Teófilo Rodríguez sobre el religioso.
En tanto, el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) no ha intervenido en este caso. Solo la semana pasada, el ministro Guillermo Ferrufino se limitó a deplorar de forma general los abusos contra menores, una vez conoció el pronunciamiento del Vaticano.
La Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) tampoco se ha pronunciado sobre estos casos en Panamá, a diferencia de otros países.