Nación

El juego de la vida

"No hay limitaciones cuando se tiene confianza y perseverancia", Eric Díaz.


LA ACTIVIDAD física, cualquiera que sea su modalidad, es una forma de distracción. Pero hay un sector de la sociedad para el cual el deporte significa mucho más que. A este grupo pertenecen las personas que por "x" razón tienen discapacidades.
Para ellos el deporte es indispensable para lograr que se readapten física y psicológicamente. Además significa el triunfo sobre una discapacidad y la reintegración social.
"Quien alguna vez pensó que las personas con discapacidad no pueden llevar una vida normal están completamente errados", así lo señaló Eric Díaz, presidente de la Asociación Panameña de Deportistas Sobre Silla de Ruedas, quien a pesar de todas las adversidades no ha permitido que esta limitación paralice su ritmo de vida.
Eric es sólo uno de los cientos de discapacitados que hay en Panamá que lucha por su integración y desarrollo en la sociedad.
Aunque su discapacidad no es producto de alguna malformación física su historia de lucha y perseverancia comienza cuando tenía 17 años.
En esa época, ya que actualmente tiene 37, consideró trágico haber quedado relegado a una silla de ruedas luego de que unos asaltantes lo hirieran de un balazo.
"Para muchos fue algo trágico, pero lo tomé como una prueba que Dios ha puesto en mi vida", dijo.
Por ello es que él colabora con las personas que tienen discapacidades como la suya a través de la asociación que dirige.
"Le doy gracias a Dios de que si esto era mi misión en la vida se lo agradezco, porque me gusta mucho trabajar y ayudar a otros", manifestó Díaz.
Sin embargo, a pesar de todas las adversidades por la que ha tenido que pasar este personaje ha sabido vencerlas triunfando tanto en el baloncesto como en el juego de la vida.
Actualmente Díaz es ingeniero en sistemas independiente y es el primer presidente del Comité Para Olímpico Nacional de Panamá.
El baloncesto común no se desarrolla con equipos tecnológicos como el que usa un discapacitado, ya que una silla de ruedas tiene un costo de 3 mil a 3 mil 500 balboas aproximadamente. Aunado a esto está el costo del traslado de la persona, ya que cada uno tiene que movilizarse por sus propios esfuerzo y medios. Aquí se puede apreciar la dificultad para desarrollar este deporte, ya que muchos tienen que utilizar taxis o trasladarse con sus amigos.
Díaz explicó que tienen el apoyo de la Junta Comunal de Betania, que los apoya cuando realizan campeonatos, además de que Instituto Nacional de Deportes (INDE) les proporciona el equipo como balones, los aros y los trofeos que se otorgan en las premiaciones; pero con todo esto les sigue costando el desarrollo de esta asociación.
Esta es una asociación sin fines de lucro y que trabaja con el fin de ayudar a las personas con discapacidad a través de este deporte para que salgan de ese estatus depresivo cuando salen del hospital, ya que no tienen el ánimo de hacer nada.
Hay equipos que practican 2 veces a la semana, a pesar de que tienen inconvenientes porque trabajan o no tienen como trasladarse.
Pero aún así encuentran los sábados un desahogo cuando llegan al gimnasio donde practican porque comparten con sus compañeros e intercambian experiencias.
Díaz recalcó que por ello es importante que una persona con discapacidad se integre y que familiares o amigos los apoyen.
Además considera que todavía hay que hacer más en materia política, ya que las autoridades tienen que ir más allá, porque es evidente que el sistema de transporte no es el adecuado y son pocas las infraestructuras que se han habilitado para permitir su movilización.
El baloncesto sobre sillas de ruedas, para muchos tal vez sea un deporte común y corriente que no tiene nada novedoso, sin embargo para quienes tienen discapacidades es un deporte extremo y peligroso, manifestó Díaz.
Eric Díaz explicó que lo difícil no es sólo que la sociedad los acepte sino, el que ellos se acepten tal cual son.
"Cuando las personas llegan aquí solo nos queda trabajar con ellos, hacerles comprender que es un deporte como cualquiera. Muchos no se atreven a practicarlo, porque dicen que nunca han jugado este deporte. En mi caso nunca jugué baloncesto, pero me acostumbré y lo aprendí", indicó.
Lo más difícil, además de vencer el miedo es tener la silla adecuada, ya que si el deportista no tiene una que se adapte o acondicione para jugar es una grave dificultad para ellos.


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201032
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América