Las autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas, pese a la insistencia, han preferido no ahondar en el tema.
Panamá América recorrió los predios de esa propiedad que en el pasado fue una lujosa mansión. Hoy no quedan más que herbazales y abandono.
El director de Catastro y Bienes Patrimoniales del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Mariano Quintero reconoce que "toda propiedad que no se usa se deteriora". Y curiosamente lo mismo piensan los moradores del lugar, pero las acciones siguen sin tomarse.
Cuando la propiedad pasó a tutela del MEF se procedió a realizar limpiezas y aún se están programando otras.
Según un informe de la Dirección de Catastro, la Dirección de Responsabilidad Patrimonial (DRP) de la Contraloría General de la República, mediante Resolución DRP No. 122-2005 del 15 de junio de 2005 traspasó al MEF los bienes incautados a la familia Noriega-Siero.
Esto se hizo en cumplimiento a la sentencia de decomiso dada por el Juzgado Cuarto Municipal, ramo penal.
Hasta el 24 de agosto de 2003, el Estado panameño había recuperado sólo B/. 10 millones del ex dictador y su familia y en la actualidad, todavía se está en el avalúo de todas las propiedades.
Después de 17 años desde la entrega del Noriega a las autoridades norteamericanas, todavía se desconoce la cuantía total de sus bienes, información que servirá de base para la realización de los actos públicos de venta de las propiedades.
"Se harán los avalúos correspondientes para tomar la decisión sobre que se hará con todo eso (la propiedad). Todas las propiedades, excepto las que heredó o compró con su salario, comprobado por la corte o un juzgado, están en manos del Estado", afirmó Quintero.
El director de Catastro se mostró esquivo cuando se le preguntaron detalles del tema y dijo desconocer si dentro de la residencia hay importantes enseres como lámparas, cuadros y muebles, pues "no ha estado allí", con lo que admite que no ha participado en las limpiezas que se llevan a cabo.
"No sabemos si la propiedad se someterá a la venta o qué se hará con ello, si se va a donar a una institución, no sabemos nada".
En febrero de este año permanecían en la casa, armarios, mesas, sillones, cuadros, lámparas y demás accesorios que un día adornaron los salones y pasillos donde predominó el lujo.
También fueron cauteladas cuentas bancarias, equipo rodante, aeronaves y otras casas ubicadas en distintos puntos del país y el extranjero.
Más tarde, precisamente el pasado 13 de septiembre se realizó una gran limpieza a la casa de Noriega y hace poco se efectuaron otras, donde los desperdicios permanecieron fuera de la propiedad.
Desde afuera se observa una casa en ruinas. Se trataba de restos de madera, objetos inservibles y deteriorados por el tiempo.
Peor aún, esa estructura que en sus tiempos fue una lujosa mansión, según los moradores es una guarida de maleantes.
Es desconocido el paradero de todos los artículos retirados, pero se habla de que el desalojo obedece a que la propiedad será puesta en venta.
Panamá América le hizo la pregunta tres veces a Quintero, pero se limitó a responder: "ahorita no lo puedo confirmar, pues se está en las evaluaciones."
Se conoció extraoficialmente que dentro de la propiedad sólo reposan unas pilastras de mármol, sillones de cuerina rosado, colchones viejos, pero no deteriorados y algunos discos de acetato.
El 3 de enero de 1990 Manuel Antonio Noriega se entregó al ejército norteamericano, desde la Nunciatura Apostólica donde se refugió.
El 4 de enero subió a un avión procedente de Miami, donde al llegar fue recluido en el condado Dade en espera de juicio.
Noriega fue condenado a 40 años de prisión como prisionero de guerra.
En Panamá quedan huellas imborrables y aún hay quienes se preguntan qué pasó con todos sus bienes, entre ellos sus residencias.