Nación

El mundo de Art Wolfe


La vida de los animales en las selvas de todo el mundo, primordialmente en los bosques húmedo, los primates, el mimetismo, los adornos, vestimenta y pintura corporal de culturas indígenas y africanas del planeta han sido captadas por el lente de Art Wolfe.
El fotógrafo norteamericano de 46 años de edad visitó esta semana nuestro país por segunda vez. La primera fue hace seis años, cuando tomó en Barro Colorado las que catalogó como "las mejores fotografías de floresta tropical que he tomado en mi vida".
El afamado fotógrafo realizó el lunes en el Auditorio Earl S. Tupper, del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, STRI, una presentación de 140 diapositivas que incluían su más reciente trabajo de tribus alrededor del mundo y tomas de animales en sus habitats.
Junto con Gabriel Jaecam, él desde hace por lo menos 20 años y Jaecam desde hace seis, han consolidado un interesante equipo de trabajo, dedicando diez meses al año a giras fotográficas en el orbe, lo que les ha representado ganancias más que económicas en vivencias (como muy pocas personas en el mundo pueden jactarse) con la fauna de los bosques más recónditos e inexplorados y con tribus como los Hamar de Etiopía, los Lisa de Tailandia y los Yanomamo de Venezuela. Ambos viven en Seattle.
Prolífico autor
Autor de más de 25 libros, entre los que se cuentan: "Rainforest of the World", "People", "El Libro de los Primates", "Tribus: Visión fotográfica de ornamentos faciales y rituales ceremoniales", las fotografías de Art Wolfe han recorrido el mundo y han sido publicadas en revistas como "Life", "National Geographic", "Smithsonian" e "International Wildlife".
Sobre los primates comentó: "...vienen en todos los tamaños y formas". En sus fotos los muestra en las copas de los árboles, abrazándose, balanceándose en lianas, jugando..."El libro de los primates", donde los enfoca desde el punto de vista artístico incluye 100 fotos.
Reflexión
Wolfe, ante una audiencia que llenó el auditorio del Smithsonian, a través de sus 140 fotos invitó a hombres y mujeres "civilizados" a reflexionar: ¿qué hemos hecho de la Tierra como habitat?, ¿Hasta dónde han sido la necesidad, la negligencia, ignorancia, menosprecio, prepotencia e irreverencia los móviles para el exterminio progresivo de plantas, animales y culturas autóctonas de las diversas naciones del mundo? Hasta cuándo seguiremos ciegos y sordos ante el grito de ¡Basta Ya! con que la naturaleza nos está demostrando que no aguanta más nuestro saqueo? ¿Hemos pagado el precio de tanta inconsciencia a través del incremento de enfermedades, desastres naturales y cambios climáticos?
Ojos con magnetismo
Observar las fotos de Wolfe y sentirse atrapados por las profundas miradas de sus modelos, de las más diversas tribus del mundo, es cuestión de segundos. Se puede apreciar en esos ojos la paz interna que embarga a sus dueños, con todo y que no tienen acceso al "desarrollo" ni a todas sus "bondades". Pese a que se mantienen "primitivos".
Anécdotas
Durante su presentación, en la que abundaron las anécdotas sobre las circunstancias en que tomó cada foto, Wolfe fue entretejiendo recuerdos, emociones, mensajes que transmitieron al resto de la humanidad estas tribus que viven en los bosques. Que le dieron "carta blanca" a Wolfe para que proyecte con sus fotos al mundo parte de su vida cotidiana, sus ritos, sus tradiciones.
Wolfe contó de la vez que un tigre lo atacó, de las muchas veces que ha estado a punto de ser mordido por serpientes, del temor inicial de algunos miembros de culturas autóctonas y de luego cómo reciben a los fotógrafos con abrazos. Recordó cuando en una sesión fotográfica tomó a un indígena más de 35 fotos sin que parpadeara. También, la vivencia de observar una competencia entre 60 tribus, todas vistiendo sus mejores y coloridas galas y ornamentos. Habló de la emoción que reflejaban en sus rostros cuando le mostraban sus tesoros: huesos, palillos, flechas, plumas, penachos, adornos, pulseras y collares hechos con cuentas semillas, dientes, conchas y cueros de animales. Sus unguentos, pinturas hechas con carbón, extractos de semillas o jugos de hojas que usan para embarrarse o pintarse el cuerpo en mil y una forma (de rojo, negro, amarillo y verdoso) principalmente durante sus ritos.
Nos comentó que esas culturas están compuestas por personas tecnológicamente primitivas, pero gentiles, cooperadoras, sencillas...
Jaecom, por su parte, opinó que "en las ciudades nos creemos más afortunados y somos en el fondo más pobres e ignorantes que estas tribus o culturas porque rompimos con la naturaleza. Es muy débil lo que nos une a ella. En cambio, para estas tribus el viento, el clima, el agua, todo tiene un hondo significado en su vida diaria".
El mimetismo también apasiona a Wolfe, según nos dijo y pudimos ver en fotos de monos, ranas, algunos insectos, serpientes y anfibios que camouflageados como estaban podría haber sido pasados por alto para los poco observadores.
Como un niño en Navidad...
"Cada viaje, cada foto es una aventura. Hay mucha expectativa. Es como volver a ser un niño que vive el gozo de abrir regalos en Navidad. Siempre cargado de sorpresas. Fascinante. Apasionante", nos dijo Wolfe, quien realizó estudios en antropología y arte.
"...es como quitar un velo. Hallar cosas nuevas siempre. Descubrir. Establecer la conexión con hombres, mujeres y niños cuyos ojos y expresiones faciales comunican tanto. Es sentir que ya no somos extraños cuando los visitamos otra vez. Es comprender que cada persona y cada lugar si te tomas el tiempo para observarlo tiene su belleza".
Sobre fotos
Wolfe prefiere tomar sus fotos en un ambiente húmedo. Con nubes. Trata de captar detalles: ojos, rostros, manos. Mostró fotos curiosas, como la de un mono que tenía su cabeza metida en una gigantesca flor, una rana camouflageada entre hojas secas, un caimán escondido entre troncos y hojas en un río, un mil pies enroscado, pericos y otras aves multicolores en pleno vuelo, el prisma, una rana dorada (le fascina fotografiarlas), un mono perezoso, una pontemesa asustada, un perro pintado como rayas negras todo el cuerpo como su amo.
"Las mejores fotos del trópico húmedo las tomé en Barro Colorado. Son muy coloridas. Disfruté tomándolas porque el lugar, por su rica fauna y flora, se presta para hermosas fotos".
En las giras su equipo lo componen 13 personas, de éstas 9 son de Seattle: Consultores, antropólogos, intérpretes, guía, médicos, etc. Cuando va a visitar las culturas tiene que hacerse exámenes médicos para estar seguros de que no les transmitirán a los aborígenes ninguna enfermedad.
En uno de sus libros Wolfe recoge un sinnúmero de fotos de gente (muchos rostros) de diferentes tribus "primitivas" en sus actividades cotidianas, en su relación familiar y en sus ceremonias por lo general con motivo de nacimientos, bodas, muertes.
La de Wolfe fue una presentación impactante, emotiva, salpicada de anécdotas sobre estas culturas tan peculiares y subestimadas, "tan cándidas y tan humanas", como dijo el fotógrafo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América