¿QUÉ TIENE en común un vendedor ambulante y un investigador de la economía panameña?.. Que ambos coinciden en que la economía informal se encuentra en el ocaso.
Así lo considera Jacinto Chávez, un vendedor con 40 años de experiencia y Baudilio Márquez Arena, economista y catedrático de la Universidad de Panamá (UP), quienes llegaron a esta conclusión tras analizar la baja rentabilidad del trabajo informal.
Chávez, ex secretario general del Sindicato de Buhoneros de la ciudad, afirma que el número de vendedores ambulantes a nivel urbano alcanza unas 50 mil personas; una cifra "histórica", a su entender, porque hace 36 años atrás, era menor.
"En un área como Salsipuedes -afirma el vendedor-, la cantidad de 166 vendedores que representábamos en el "69 se ha catapultado; ahora hay entre 2 mil a 3 mil personas, si sumamos a los del Mercado Público, el Terraplén y la avenida Central".
Varios factores han intervenido para que se masifique el comercio informal. En un primer lugar se encuentra la ola migratoria del campesinado a la ciudad. Y, en un segundo lugar, los altos niveles de desempleo.
Esto se traduce en pérdidas. El hecho más insólito fue durante el año pasado, en el mes de diciembre, fecha en que comúnmente los buhoneros se recuperan de las ventas bajas; sin embargo, "también se registró pérdidas que nos sorprendió a todos", agrega Chávez.
Aunque la economía informal siempre ha existido, fueron los cubanos quienes (en 1980) ocuparon los semáforos para la venta de chicha mientras esperaban la visa para viajar a Miami, Estados Unidos; convirtiendo a Panamá en un mecanismo de triangulación provechoso e invitaba seguir realizándolo.
José González, un vendedor de chicha con 22 años de experiencia, así lo reconoce. Inició en la venta al quedar cesante en 1983 tras el cierre de varios talleres de imprenta y cuando Latinoamérica enfrentaba serias recesiones.
A su criterio, antes el negocio informal era emprendido por personas que tenían vocación para la actividad, pero con el transcurrir del tiempo, ésta "ha pasado a convertirse en una esponja que absorbe a cuanto desocupado sale del sistema o cuantos ilegales entren al país".
Precisamente antes de recrudecer la crisis política a finales de los "80, los vendedores ambulantes ganaban entre 35 y 40 balboas diarios, permitiéndoles educar a sus hijos e invertir en nuevos productos para la venta.
La razón era la alta tasa de crecimiento y la estabilidad de los ingresos de las exportaciones que lograba el país con su posición geográfica. Cuando González debutó en el período de bonanza, comenzó con un triciclo prestado por su cuñado y al poco tiempo de empezar, ya había acaparado su clientela y comprado sus enseres.
"Recuerdo que yo llegué a comprarle a reconocidas cadenas de alimentos hasta 15 mil balboas al año, porque la venta en la construcción era buena y no había tanta modernización y también existían más obreros", comenta el comerciante.
Pero esta inusual saturación se relaciona también al comportamiento que ha tenido la economía en los últimos 15 años. Chávez y Márquez son del pensamiento que la globalización ha tenido mucho que ver.
Cuando inicia 1990, por ejemplo, nuestro país empieza a incorporarse al proceso democrático. Más adelante se reduce el ritmo de crecimiento económico, a pesar de la aplicación de las reformas fiscales y laborales.
Hacia finales de 1997, el empleo se elevaba en 1.9% y el trabajo a cuenta propia hace lo propio en un 11.5%, demostrando que los empleos informales se robustecían más que en los sectores modernos de la economía.
Una buena razón es que no se han producido las suficientes plazas de trabajo que todos esperaban (con el cierre de las bases militares) y se ha tenido que caer en un sector de subsistencia, donde, al parecer, nada está regulado.
Así vemos que, aproximadamente, unos 50 mil trabajadores estatales, desde la aplicación de las medidas macroeconómicas, suman más del 24% en mano de obra informal, según informes de la OIT (Organización Internacional del Trabajo).
La economía informal está fuera de los patrones que rigen el sector formal de la economía. Realiza poco aporte al fisco.
Conlleva al uso irregular y arbitrario del espacio público, trayendo efectos nocivos para el desarrollo de otras actividades comerciales.
El ocaso de la economía informal en Panamá
Se prevé que para los próximos cinco años, no habrá nada para nadie, porque hay una saturación.