SANDRA Quijada recuerda cuando vivía en Calle C, Santa Ana. En ese momento tenía 23 años.
Era el año de 1978. Ella residía en la Casa Cuatro, inmueble que se desplomó y en donde vivían más de 10 familias. Pero rápidamente estos damnificados fueron reubicados, al igual que otros que fueron víctimas de un incendio en El Marañón.
El alojamiento fue un lugar que en su momento fue un paraíso y que sería utilizado para hotel. Es conocido como La Reformada, Pensión García, La Mansión y por último el Castillo de Grayskull.
"Todo estaba muy bonito. Cada apartamento tenía su lavamanos, servicio, baño y todas las comodidades", recordó la señora Quijada.
Y no era para menos. En ese tiempo, este edificio rompió con la estructura del corregimiento de San Felipe, convirtiéndose en el más alto del Casco Antiguo.
Igualmente se convirtió en los primeros inmuebles en contar con un elevador.
Ahora, después de 27 años, todo cambió. Lo que un día fue una infraestructura de prestigio, ahora no es ni la sombra.
Pero, ¿cómo fue que no se le dio el mantenimiento a este inmueble y no se tuvo un control sobre las personas que vivían allí?
Manuel Salceda, administrador de este edificio, explicó que no es responsabilidad de ellos el estado en que se encuentra esta vivienda.
Y es que de acuerdo al contrato firmado con el Estado, los gobiernos son los encargados del mantenimiento al edificio, además de los servicios de luz y agua.
El convenio estipulaba que el gobierno debía pagar un arrendamiento anual de 48 mil dólares a sus dueños.
Pero eso no fue todo. El señor Salceda reveló que desde 1999 el Estado no ha pagado el contrato de arrendamiento, ya que el último firmado fue en 1998, por lo que se le adeuda una suma cercana a los 300 mil dólares.
Inclusive, en el gobierno del ex presidente Endara se pagó una deuda con cheques fiscales y que servían únicamente para cancelar tributos propios que se debían hasta 1989 y la entrega se hizo en 1991.
El palacio de la basura
Desde 1999 el Estado no paga el arrendamiento de la propiedad que se ha convertido en cueva de maleantes.