Panamá surgió hoy como un "excelente candidato" para participar en el nuevo y poderosamente ampliado programa de ayuda antidrogas que Estados Unidos ha conformado para el Gobierno del presidente Andrés Pastrana.
Figuras claves del liderazgo republicano del Congreso propusieron la participación de Panamá como país limítrofe de Colombia en el programa de asistencia técnica durante una serie de entrevistas realizadas el martes a la tarde y ayer con altos funcionarios panameños.
El pedido de ayuda a Colombia para combatir la doble amenaza del narcotráfico y la guerrilla es de 1,600 millones de dólares, cinco veces más de lo que solicitó en el presupuesto del pasado año para este país, pero los funcionarios señalan que la ayuda que podría asignarse a Panamá sería muy marginal a esa ayuda, más bien por los 20 millones en apoyo de las fuerzas de seguridad panameñas con equipos aéreos y navales.
En los encuentros con los congresistas y sus asesores participaron Winston Spadafora, el ministro de Gobierno; Pablo Quintero, jefe de Seguridad; Richard Feiffer, coordinador del Plan Estratégico de Seguridad y Guillermo Ford, embajador de Panamá en esta capital.
"Hemos salido muy satisfechos de estas reuniones," expresó Spadafora en una conversación telefónica con este corresponsal. "Nos han solicitado que especifiquemos nuestras necesidades y nos aseguran que hay buena disposición en el Congreso para apoyarnos". Tanto el senador Jesse Helms, como el representante Benjamin Gilman, están comprometidos luchar a favor de la asignación para Colombia, mientras que algunos líderes demócratas como los senadores Edward Kennedy, Tom Harkin ya han expresado su oposición argumentando que habría que condicionar la ayuda al ejército colombiano acusado de violaciones de los derechos humanos.
Con su paquete de ayuda a Colombia Clinton, por lo menos en materia de la lucha contra el narcotráfico, a nivel internacional ha logrado acallar a los críticos republicanos que durante más de un año atacaron a su Gobierno por "dejar abandonado" a Pastrana en su lucha por sobrevivir al flagelo del narcotráfico y la guerra interna.
A través de las declaraciones que salieron de las reuniones realizadas entre los funcionarios panameños y representantes del senador Helms y del congresista Gilman, así como de la reunión ayer a la mañana con el republicano Paul Covedale, presidente de la comisión de asuntos hemisféricos del senado, salieron indicios que apuntan a una extraña cooperación del Congreso y el poder ejecutivo después de meses de duras críticas republicanas a la política de Clinton en relación a Colombia y Panamá.
En tanto, el embajador de Estados Unidos en Panamá, Simón Ferro, durante una corta visita aquí salió al paso de críticas a un acuerdo técnico firmado la pasada semana.
"Aquí no hay nada secreto, nada turbio, nada misterioso, se trata de una cooperación técnica al igual de las que Estados Unidos tiene con muchos otros países de la región," declaró Ferro.