Unas 300 personas en La Villa de Los Santos desafiaron ayer la prohibición del gobierno de celebrar carnavales en la Península de Azuero por la epidemia de hanta, lo que produjo el arresto momentáneo de tres personas, entre ellas, el asesor presidencial, Miguel Antonio Bernal, y conatos de enfrentamiento entre civiles y policías.
La situación llegó al punto de que la propia presidenta de la República, Mireya Moscoso, llamó por teléfono al gobernador de Los Santos, Luis Carlos Villalaz, y a Miguel Antonio Bernal para que trataran de contener a las personas y se evitara un enfrentamiento con los miembros de la Policía.
Las unidades policiales de La Villa fueron reforzadas con unas 50, procedentes de Las Tablas y Chitré.
Los hechos se registraron cuando un grupo de personas se reunió desde primeras horas de la tarde en la avenida Rufina Alfaro, a pocos metros del parque Simón Bolívar, para celebrar el Martes de Carnaval, lanzando fuegos artificiales, tocando tamborito y realizando pequeños "culecos" con mangueras, lo que obligó a la Policía a intervenir para hacer cumplir la orden del Ejecutivo que prohibía este tipo de celebración en las provincias de Los Santos y Herrera.
Ante la negativa de los santeños a terminar los culecos, la Policía procedió a arrestar a Miguel Antonio Bernal y a Alfredo Escobar, quienes fueron esposados.
Los agentes condujeron a Bernal al cuartel de La Villa, pero una multitud se trasladó al lugar, inicialmente con el fin de gritar consignas y después irrumpieron en la instalación policial y prácticamente arrebataron al asesor presidencial de las manos de las unidades, para llevarlo nuevamente a la "mojadera".
Escobar fue liberado también a los pocos minutos por la Policía, sin embargo, antes de esto algunas personas lanzaron botellas y latas contra agentes policiales.
La situación se tranquilizó cuando la presidenta Moscoso habló telefónicamente con el gobernador Villalaz y le pidió que le permitiera a estas personas permanecer en la avenida Rufina Alfaro hasta que terminara la tarde.
Posteriormente, Bernal acusó a un subteniente de apellido Poyatos de desafiar la orden de la presidenta Moscoso de que tomara un teléfono celular para que le explicara la situación. El asesor aseguró que el oficial le comunicó: "No tengo nada que hablar con esa vieja", refiriéndose a Moscoso.
"Yo estaba indignado, porque no puedo concebir que un subteniente y un mayor digan que no tienen nada que hablar con esa vieja, cuando resulta que esa vieja es la presidenta de la República con el 49% de los votos", sostuvo.
Mientras que el ministro de Salud, José Manuel Terán, lamentó que Bernal estuviera involucrado en esta situación, por su condición de asesor presidencial, pero advirtió que las leyes se hacen para que todos las cumplan, sin importar la posición que ocupan.