La presidenta de la Asociación Nacional de Enfermeras de Panamá (ANEP), Berta de Estribí, anunció ayer que a partir del próximo lunes este gremio realizará una serie de "paros escalonados" a nivel nacional en protesta por la falta de una respuesta gubernamental a sus peticiones de revisar las jubilaciones especiales.
Luego de una Asamblea General realizada en la sede de la ANEP, Estribí informó que los paros serán a nivel nacional en todos los hospitales, policlínicas y centros de salud, a partir de las ocho de la mañana del lunes.
El martes, el paro será de ocho a diez de la mañana, y el miércoles, de ocho a once de la mañana.
"En el horario de siete a ocho de la mañana, se aprovechará para hacer orientación sobre la labor de las enfermeras en la comunidad", indicó Estribí.
Explicó que las bases del gremio que preside acordaron el paro escalonado de labores, toda vez que el ministro de Salud encargado, Alexis Pinzón, les comunicó por escrito que el gobierno deseaba un "mayor tiempo" para analizar las peticiones de las enfermeras.
Ante esta respuesta gubernamental, las bases decidieron realizar el paro de labores escalonado, "para que se nos escuche y se nos respete", puntualizó Estribí.
"Queremos una Comisión de Alto Nivel para poder tener una jubilación justa", subrayó Estribí, al advertir que si el próximo miércoles el gobierno no atiende sus peticiones tomarán otras medidas más fuertes de presión.
Las enfermeras y auxiliares de enfermería marcharon el pasado martes a la Presidencia de la República, donde solicitaron a los representantes del gobierno la conformación de una Comisión de Alto Nivel que inicie la revisión de la Ley No. 8 del 6 de febrero de 1997, que eliminó sus jubilaciones especiales.
En la marcha participaron unas tres mil profesionales de enfermería y auxiliares, que en forma pacífica solicitaron la revisión de la Ley No. 8 que crea el Sistema de Ahorro y Capitalización de Pensiones de los Servidores Públicos.
En la marcha de las enfermeras también estuvieron presentes los miembros de la Asociación de Practicantes y Auxiliares de Enfermería (ANPAE), cuyo presidente, David Jiménez, considera que la Ley No. 8 fue una imposición del pasado gobierno.
Las jubilaciones especiales son necesarias para estos gremios, sostuvo Jiménez, al considerar que la condición de trabajo de estas profesionales incluye riesgos, desgaste físico, emocional y psicológico, lo que no les favorece para poder brindar cuidados intensivos a los pacientes.
A su juicio, a pesar de que muchas enfermeras y auxiliares son servidores públicos, también hay quienes no son funcionarias comunes y corrientes, sino de "alto riesgo".