La primera diferencia entre el Ejecutivo y Legislativo se registró ayer, cuando la bancada oficialista presentó un anteproyecto de ley que elimina las partidas circuitales de los legisladores y el presidente de este último órgano del Estado, Laurentino Cortizo, condicionó la discusión a que la mandataria Mireya Moscoso renuncie a sus partidas secretas.
El legislador arnulfista, José Blandón Figueroa, presentó el anteproyecto para eliminar las partidas circuitales y sustentó que las mismas en el período legislativo 1990-94 fueron manejadas con estricto control por parte de la Contraloría de la República, pero en el quinquenio de 1994-99, se relajó su uso, lo que provocó una serie de abusos que fueron criticados por la opinión pública.
Mientras que Cortizo afirmó que está dispuesto a tratar el tema de la eliminación de las partidas circuitales, si este proyecto también contempla un trato similar para la partida secreta de la Presidencia de la República.
Blandón recordó que este fue un compromiso de campaña de la presidenta Mireya Moscoso, sin embargo, sostuvo que si no se logra el consenso para su eliminación, se optará por la reglamentación.
Enfatizó que no se puede seguir permitiendo que las partidas circuitales sean utilizadas entre otras cosas para donar vehículos y otro tipo de ayuda a Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), que administran los mismos legisladores cuando no son reelectos.
El arnulfista le recordó en su intervención a Cortizo que él se comprometió estudiar la posibilidad de eliminar las partidas circuitales, a lo que el nuevo presidente de la Asamblea insistió que también expresó en su momento que se eliminaran los fondos discrecionales que maneja la Presidencia.
El proyecto de ley también contempla eliminar el privilegio que tienen los legisladores principales y suplentes para importar vehículos libres de impuesto.
Busca además terminar con la figura del quórum deliberativo y la votación nominal a través del famoso golpe a la curul.