El arzobispo de Panamá, José Dimas Cedeño, cuestionó severamente ayer la desigual distribución de las riquezas y consideró que con los millones de dólares que circulan en el país no debiera existir pobreza, ni marginación entre los panameños.
Durante la celebración de la XXX Cita Eucarística, el alto prelado también atacó con dureza la proliferación de las cantinas, bodegas, discotecas y demás locales de expendio de licor, además de exigir un "freno a la creciente situación de violencia que afecta a la familia y ahora los centros educativos".
Así mismo, pidió a los gobernantes y dirigentes políticos que sirvan a la patria, más que a sus intereses personales.
En este país tan privilegiado, donde llegan tantos millones de dólares y existen tantos recursos naturales debe haber dignidad para todos los panameños y no debe existir desempleo, ni ningún tipo de marginación, expresó José D. Cedeño durante su homilía, que se extendió durante casi una hora.
Los aplausos de los feligreses interrumpieron en múltiples ocasiones la homilía, que se realizó en el Gimnasio Roberto Durán y a la cual asistió todo el prelado eclesiástico de la Iglesia Católica panameña, y el vicepresidente Dominador Bazán.
Durante la liturgia, Cedeño fustigó el aumento en el consumo de licor y drogas, lo cual consideró como la "perdición del pueblo" y la "raíz" de la violencia, los accidentes de tránsito y de muchos males.
El líder de la Iglesia Católica en Panamá dijo que "es necesario dictar mejores leyes para frenar la proliferación de cantinas bodegas y centro de diversión, incluyendo las discotecas".
"Esas fuentes de diversión mienten a los jóvenes y los engañan, porque les prometen felicidad pasajera y se convierten en antros de inmoralidad y a veces pierden la salud y hasta la vida en ellos", sentenció.
Igualmente pidió a los promotores y responsables de la venta de licor que "acaben con el nefasto vínculo que se ha creado entre el deporte y el consumo de alcohol".
Al final de la Cita Eucarística, la Iglesia Católica proclamó a Santa María La Antigua como la Patrona de Panamá, en presencia del Arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, quien recibió un pergamino y las llaves de la ciudad capital.
La proclamación de la patrona coincidió con el 487 Aniversario de la fundación de la primera diócesis en tierra firme americana en un pequeño pueblo darienita.
El primer obispo de la diócesis , fundada el 9 de septiembre de 1513, fue fray Juan de Quevedo, quien fue consagrado en Sevilla, España.