Fresca aún en la historia la tinta del J"acusse de Zola
Rolando Gabrielli
El "Yo Acuso" de Emile Zola en defensa de la verdad, sigue tan vigente y estremecedor de conciencias, como hace 100 años, cuando el novelista francés publicó su célebre carta en el periódico L"Aurore, dirigida al presidente de Francia, R. Félix Faure, en defensa del capitán Alfred Dreyfus, acusado de vender secretos a Alemania y condenado a cadena perpetua.
El "J"acusse" de Zola, no sólo fue un acto revolucionario, de valentía, ética, porque el escritor galo se lanzó contra el presidente y quienes enlodaban la república francesa, sino que marca el inicio de la presencia intelectual en la prensa, lo que se transformaría en un acto cotidiano en el siglo XX hasta nuestros días.
Pareciera fresca aún la tinta de los 200 mil ejemplares de L"Arurore, que se vendieron en sólo unas horas el 13 de enero de 1898, decision llena de coraje y honestidad, que también le destinó un lugar cimero en la historia, a su Director, George Clemenceau, que no titubeó en ponerse del lado de la verdad.
"Qué mancha de barro sobre vuestro nombre -iba a decir sobre vuestro reino- es este abominable escándalo Dreyfus. La verdad está en marcha, advirtió en su indignada carta Zola, y nada la parará".
La vehemente defensa de la verdad hace un siglo, por el novelista Emile Zola, que la intelectualidad mundial y los círculos académicos acaban de conmemorar con un compromiso de reafirmación de los principios éticos, es un hecho histórico que no puede pasar desaparcibido en Panamá, ni en América Latina, por su hondo contenido ético y alertador de conciencias.
Alfred Dreyfus, de origen judío, condenado y enviado a prisión a la Isla del Diablo (Guyana), en un proceso a puertas cerradas que duró dos meses, fue víctima de la patraña y de la falsificación de pruebas por parte de los comandantes Henry y Esterhazy. Este último, de acuerdo con posteriores investigaciones, había redactado las cartas que "acusaban" a Dreyfus de espionaje en favor de los alemanes. Henry se suicida en prisión el 30 de agosto de ese año y 5 días después, Esterhazy, huye de Francia.
"Yo diré la verdad, si la justicia no lo hace, plena y entera. Mi deber es hablar, no quiero ser cómplice. Mi protesta inflamada no es más que el grito de mi alma", subrayaba el "Yo Acuso", en un amanecer francés a fines del siglo pasado. Zola fue acusado porque "había dejado de ser francés, si alguna vez lo había sido, para ser judío". Tuvo que pagar una subida multa, se le suspendió la condecoración de la Legión de Honor y tuvo que exiliarse en Gran Bretaña.
El "J"acusse" fue apoyado por los escritores franceses Anatole France y el clásico novelista galo autor de "En busca del tiempo perdido", Marcel Proust, quienes abrirían el camino para que sucesivamente los intelectuales de Francia se hicieran presentes con sus denuncias en fechas que marcaron hitos en la historia.
En 1923 los intelectuales franceses encabezados por el célebre dramaturgo Antonin Artaud y los surrealistas de André Bretón, suscriben su famosa declaración contra el colonialismo de Francia en Marruecos.
André Gide y los profesores de la Sorbonne, suscriben su apoyo a la República Española, en 1936. Los filósofos del siglo XX francés, Jean Paul Sartre y Simon de Beauvar y el poeta coloquial, Jacques Preert, condenan la intervención soviética en Budapest, en 1956, después viene la condena contra el colonialismo francés en Argelia en 1960, hasta 1997, que un grupo de 66 cineasta desafiaron las leyes migratorias y declararon haber trabajado en sus películas con extranjeros que no tenían papeles.
Es la Francia de los plenos Derechos Civiles, de la Igualdad, Fraternidad, Solidaridad y Libertad.
Sólo el 30 de agosto, poco más de 7 meses de iniciado el juicio contra Dreyfus, el comandante Henry reconoce su culpa. En septiembre de 1899, queda libre el capitán Dreyfus y el 12 de julio de 1906 es rehabilitado.
Zola, que con su ira y su verdad encendida había puesto de rodillas la injusticia e infamia, murió el 29 de septiembre de 1902, sin haber conocido la rehabilitación de Dreyfus. 24 años más tarde, fue definitivamente disculpado.