Las vistas son espectaculares, la carretera está en buen estado y la distancia desde la ciudad de Panamá es corta. La paz se siente desde que la naturaleza comienza a abrazarte y el aire puro entra a tus pulmones.
Todas son razones suficientes para visitar el Parque Nacional y Reserva Biológica Altos de Campana, ubicado en el distrito de Chame, provincia de Panamá.
El olor a hierba, a flor, a hoja, a musgo, impregna el aire. La región tiene una agradable temperatura media de 24º C.
Las 4,816 hectáreas de zona protegida por ley son el hábitat de casi 200 especies de aves, de la famosa y casi extinta rana Dorada, así como de otros animales, y de abundante flora.
Desde esta región montañosa se ven muy pequeñitos algunos imponentes edificios de Paitilla , en la capital; espléndida y amplia es la vista de la bahía de Chame, así como la serpenteante desembocadura del río homónimo.
Por si fuera poco, también son perceptibles al ojo humano, los edificios de Coronado.
Es difícil creer que con sólo alejarse cuatro kilómetros de la vía Panamericana, haya miradores naturales que ofrezcan esta magnífica vista. No se necesitan prismáticos para deleitar los ojos con tantas maravillas naturales combinadas con el paisaje cultural.
Es un cercano paraíso en el que el canto de estridentes cigarras alegra la travesía.
Aunque quienes lo deseen pueden acampar en el área, la gira se puede completar en unas horas, sin necesidad de pernoctar. Sólo se necesita agua, pues en el cercano pueblo de Chicá se puede disfrutar de comida deliciosa y saludable.
Toma aproximadamente 20 minutos llegar desde la Panamericana hasta Chicá.
Uno de los cerros emblemáticos y más visitados en el parque nacional es el de La Cruz, a 860 metros sobre el nivel del mar.
En su cima hay un símbolo del cristianismo y quienes lo escalan no se van sin fotografiar la majestuosidad del paisaje.
Durante nuestro recorrido vimos que en el área poblada, se están construyendo más casas estilo cabañas y hay nuevos letreros que anuncian la venta de terrenos y propiedades.
Es una muestra evidente, de que son más los que han rendido su voluntad, ante tanta belleza natural.