En Panamá, las herencias a los hijos, esposas y demás familiares se ha extendido de los recursos económicos, propiedades y otros bienes al ámbito político.
En este escenario, son muchos los que han heredado de sus predecesores una sólida ejecutoria y proyección, así como un apellido que en el ambiente político “arrastra” masas.
Entre los casos más conocidos está el de la expresidenta Mireya Moscoso, quien en 1999 llegó al poder, tomando como plataforma el hecho de ser la viuda del tres veces presidente de la República, Arnulfo Arias Madrid.
Moscoso también heredó un considerable caudal de seguidores y panameños agradecidos por las conquistas logradas por el expresidente Arias, las veces que estuvo en el poder.
Lo mismo se puede decir del expresidente Martín Torrijos, quien de su difunto padre heredó los seguidores que en el 2004, mediante el voto popular, le abrieron las puertas del Palacio de las Garzas.
El apellido Torrijos también ha brindado algo de beneficio a las tías del expresidente, por ejemplo Berta Torrijos, quien se ha mantenido durante años al frente de la Universidad Especializada de las Américas (UDELAS), y Susana Richard de Torrijos, quien ocupó por dos periodos una curul en la Asamblea Nacional.
La lista se extiende y alcanza a figuras como Ana Mae Díaz de Endara, Javier Yap Endara, José Blandón, Roberto Velásquez Abood, Samuel Lewis Navarro, Ricardo Valencia, Miguel Salas, entre otros. (Ver cuadro: Herederos y predecesores políticos)
“Indiscutiblemente que los pueblos esperan que de los buenos políticos sus descendientes hereden algo, pero en política y en sapiencia nada se hereda”, explicó el sociólogo Fidel Torres.
A juicio de Torres, los políticos se “construyen”, y los mismos pueden aprovechar la popularidad y trayectoria que han tenido miembros de su familia para ofrecer propuestas esperanzadoras a la población.
“De mi madre he heredado una buena educación y valores, mas en el campo de la política he tenido que abrirme el camino por mi propia cuenta”, explicó el diputado Ricardo Valencia, quien en 2009 se constituyó como el diputado más joven de la Asamblea Nacional. Valencia es hijo de la exdiputada Argentina Arias.
La otrora diputada Aydeé Milanés de Lay, madre del actual diputado Luis Lay, aseguró que es necesario tener quien siga la trayectoria política de quien ha tenido una ejecutoria aceptable.
Los señalamientos de Milanés de Lay fueron corroborados por el experimentado político Francisco Sánchez Cárdenas, quien manifestó que en Panamá la clase política ha sabido aprovechar a los seguidores de quienes le han antecedido.
Maruja Herrera, actual directora del Instituto Nacional de Cultura (INAC), también ha tenido algo de provecho de sus predecesores. Herrera aseguró que en un principio pensó que la política era solamente para su padre y abuelo, pero ahora le tocó a ella. La directora del INAC es hija del actual diputado José María Herrera.
También está el caso del diputado Rogelio Paredes, cuyo padre fue Rigoberto Paredes, y del exdiputado y miembro del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Democrático Pedro Miguel González, hijo del Gerardo González, quien ocupó la presidencia del Órgano Legislativo.
Pese a los casos mencionados, Torres explicó que debido a la transformación que se está dando en la política no basta con poseer un apellido o familiaridad con reconocidas figuras de gran trayectoria, debido a que los aspirantes deben llegar a las comunidades que están ansiosas de líderes que les resuelvan los problemas que les aquejan.
Torres aseguró que con los cambios políticos que se están dando se requieren nuevas estrategias y mayor ingenio de quienes tienen aspiraciones y desean formarse una verdadera imagen electoral.