Nación

El poder de la oración

No había explicación científica para la mejoría de Nadhy, a quien un accidente la había dejado cuadrapléjica.


¿Existen los milagros? Luego de 7 años de estar cuadrapléjica, Nadhy Dunkley Arjona volvió a caminar por el poder de la oración.
La triste historia de Nadhy Dunkley Arjona, de 22 años, empezó cuando tenía 14 años. Un golpe que recibió en las piernas en un paseo del colegio, fue el causante de todo. Dolores, pérdida del habla y movimientos involuntarios, de hasta 120 veces por minutos sin parar y sus manos cerradas, padeció por dos años.
"Señor las personas que yo quiero no me pueden escuchar, pero estoy segura que tú me puedes ayudar, porque yo miro más allá de las circunstancias. Esto no va a impedir que mis sueños mueran", le pedía a El cuando perdió el habla.
El amor de sus padres: Amuy y Marcos Dunkley, fue fundamental. Abrieron las puertas de su casa para orar por su hija y allí nació el Ministerio de Libertad en Cristo.
Fueron muchos los esfuerzos que realizaron los médicos que la atendían, pero terminaron dándose por vencidos y refiriéndola a los Estados Unidos. "No sabían qué hacer conmigo... Yo me decía que para mi Dios nada es imposible".
Llegó a viajar a Estando en Estados Unidos, pero su situación se agravó quedando en cuidados intensivos.
Al salir del hospital desahuciada, unos amigos la invitaron a una iglesia evangélica, en donde unos cuatro mil miembros oraron por su salud y allí, después de dos años, logró abrir sus manos.
Agradecidos por lo que habían experimentado en aquella iglesia, su padre quiso volver y, en medio del culto, un joven le pidió orar por ella y sus movimientos involuntarios pararon.
No había justificación científica para su milagrosa mejoría. "Los médicos en los Estados Unidos, antes de volver a Panamá, me decían que no podía ser, que eso es imposible". En su informe médico sólo aparece "que yo había tenido mi mejoría, mientras rezaban por mí en esa iglesia".
"Mis problemas no quedaron allí, tuve después tres años sin poder moverme del cuello para abajo".
Nadie daba con un diagnóstico preciso; unos decían que podía ser un virus y otros pensaban que era psicológico, porque cuando ella nació su madre quedó inválida por una sobredosis de anestesia. "Médicos y terapistas fueron dejando mi caso", dijo.
Todos se daban por vencidos, menos "Nadhy", que con una fortaleza poco usual en estos casos, logró graduarse de secundaria en una silla de ruedas.
Venciendo todos los obstáculos, para enero de 2005, había logrado sostenerse con apoyo de su bastón y la silla de ruedas para distancias largas; aprendió a escribir con su mano izquierda, porque su pierna y mano derecha estaban paralizadas.
"Señor, yo se que tú vas a terminar lo que empezaste", decía cuando oraba.
Por cosas del destino, conoció a Débora Vargas, de origen puertorriqueño, e hija de un pastor, a través de la Internet, con quienes hizo una bonita amistad que la llevó a aceptar una invitación a su país en julio del año pasado.
Hizo el viaje sola con su bastón y su silla de ruedas.
A la semana de estar en casa de su amiga, ella le dijo que le permitiera ayudarla con la terapia para que no perdiera la costumbre, y una noche, cuando estaba ejercitándose sus piernas, éstas reaccionaron.
"Fue precisamente el día que cumplía 7 años de estar con mi problema cuando el milagro pasó.... Imagínense ese impacto para mí y el de esa familia que decía que creía en los milagros, pero nunca habíamos visto uno con sus propios ojos", comentó.
A su llegada a Panamá, sus padres no sabían nada, y les dio la sorpresa. Vieron aparecer a "Nadhy" caminando sobre sus propios pies.
Ahora tiene 3 ó 4 meses de estar haciendo nuevamente las cosas que dejó de hacer cuando tenía 13 años, "pero ha sido lo que me tocó vivir y gracias a eso nació este ministerio y aquí se siente el amor al prójimo".


fecha edicion
old id
228711
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América