Ilusión. El hecho de que por primera vez en la historia de la República el Estado destine para el sector educativo más de un millardo de balboas en su presupuesto del año 2008, debiera ser una gran noticia. Podría hasta ser el indicio de que por fin los gobernantes comprendieron la importancia que tiene para el desarrollo, una buena educación.
Realidad. Pero la realidad supera con creces cualquier expectativa optimista que la impresionante cifra genere: el sistema precisa de una cirugía mayor, pues como está no puede producir los resultados necesarios para catapultarnos hacia el futuro con algo de seguridad. Botar el dinero de los contribuyentes no puede ser motivo de júbilo.
Reforma. En todos los niveles: básica, premedia, media y superior, debe hacerse una verdadera reingeniería educativa. Se necesita que nuestros estudiantes al terminar su secundaria encuentren en las universidades la posibilidad de prepararse para ser emprendedores y no simplemente empleados. El futuro nos será pródigo, pero solo si nos ayudamos como debe ser.