Nación

El Pulso


SOCIEDAD.  Conmocionado por las optimistas cifras de crecimiento, Panamá se encamina a otro año. Todos aplauden, vociferan hurras, hablan del futuro promisorio. Nadie, o casi nadie, piensa en los déficits de la patria: el intelectual, el moral, el cívico y, por sobre todos ellos, el déficit social,  que nos tiene sin familias sanas.

PROYECTOS. No podemos seguir construyendo una nación sobre la base fría y metálica del dinero. Hay otros cálculos obligatorios y necesarios. Se deben diseñar cuanto antes el hombre y la mujer, las familias pues, de los próximos cien o mil años. Y aunque el plan requiere dinero, no es la cantidad de plata que ahora hagamos la que definirá el país de nuestros hijos.
 
HONESTIDAD. Tal vez el asunto más grave por el momento, al que nadie le pone suficiente cuidado, pero del que todos hablamos, es el cinismo que nos caracteriza como pueblo; esa idolatría, y hasta orgullo, por nuestra marca de fábrica: el "juegavivo". Si no trabajamos pronto en corregir esa tara, no habrá país al que cuidar en pocos lustros.


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307975
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América