CárcelesEl sistema penitenciario panameño no sirve. Primero, los reos no están realmente aislados, pues desde sus celdas trafican drogas y ordenan asesinatos. Cuando salen, son más peligrosos, ya que la prisión se torna en escuela del crimen y escenario de macabras alianzas.
TiroteosLos más recientes aquelarres tuvieron como elemento principal el uso de armas de fuego detrás de los barrotes. Nadie explica cómo y quién las introdujo, y no hay indicio de solución. AdministraciónEl Gobierno ha demostrado impericia, cuando no negligencia, en el tema de las cárceles. Causa sorpresa que después de tanta irregularidad, no se hayan hecho cambios para, al menos, disimular la ineptitud. A ese ritmo, quien se supone debe protegernos se convertirá en nuestro peor enemigo.