Transporte. Hemos dicho casi hasta el cansancio, que la Ciudad de Panamá posee uno de los peores servicios de transporte público del mundo, tanto colectivo, con un sistema colapsado, ineficiente, peligroso y contaminador, como selectivo, en donde de hecho e insólitamente son los taxistas y no los pasajeros quienes definen las rutas y el destino.
Amenaza. Como si fuera poco, los empresarios del transporte, que son concesionarios de un servicio público, osan amenazar a cuanto gobierno ha existido en la era democrática, sin que ninguno de los mandatarios los haya puesto en el sitio que se merecen.
Prueba. Esperamos ansiosos, a ver si en esta ocasión, el gobierno de Martín Torrijos finalmente se caracteriza, o si, como nos tiene acostumbrados, opta por su desesperante política de leseferismo exacerbado.