Pobreza. Las Comarcas Indígenas han sido, desde la perspectiva de sacar a los habitantes de ellas de la pobreza y el abandono, un rotundo y estruendoso fracaso. Que familias Ngöbe emigren a Costa Rica en busca de limosna, es una vergüenza nacional.
Derechos. Las poblaciones indígenas imaginan sus derechos, pero casi nunca el Estado ha concretado planes para hacerlos valer. La salud, la educación y el progreso están ausentes de esos guetos llamados eufemísticamente Comarcas Indígenas.
Oportunidad. Para que los originarios habitantes de Panamá tengan una verdadera oportunidad, se requiere que el Estado invierta en proyectos y programas, más allá del paternalismo. Ese sí sería todo un reto.