Pandillerismo. Los jóvenes asesinos, ladrones, narcos y violadores son una parte del país, del cual nos enteramos cuando alguno muere o mata. Mientras tanto, pocos en la sociedad se interesan por ellos.
Víctimas. Durante los debates para aumentarles las penas, para reprimirlos y, mejor aún, desaparecerlos, pocos piensan que ellos son instrumento del criminal mayor, a veces enquistado en círculos de poder.
Liberación. Con entusiasmo se recibe la noticia de que un tercio de ellos está dispuesto a dejar las armas para rehacer, y salvar, su vida. Ojalá el resto de nosotros también enfríe sus cañones.