PesimismoEl índice de confianza del consumidor panameño, ICCP, está por debajo del punto crítico; es decir, los ciudadanos creen que el costo de la vida empeorará, y deciden no usar sus pocos dólares.
ComplicaciónEsto se traduce en baja del consumo y, por ende, sufre la economía. Sin dinero en las cajas registradoras, las consecuencias son imprevisibles.
EsperanzaGobierno y empresa privada debieron estar preparados para esta falta de confianza, y juntos están obligados a evitar una mayor crisis. No todo se ha perdido, todavía se puede sembrar optimismo.