EducaciónNo es serio intentar una reforma del sector educativo en este Gobierno, al que apenas le quedan siete meses de vida. Tratar de hacerlo ahora es difícil, cuando no ingenua o malintencionada locura.
FracasoHubiera sido bueno ver aunque sea un paso en la dirección correcta. Pero no, el Ministerio de Educación siguió siendo en este Gobierno lo que siempre ha sido: caja de caudales para políticos descarriados.
ReingenieríaLa reforma urge, pero es sensato que la eche a andar quien asuma el Gobierno en 2009. Significará acabar con el sistema conocido, y con los docentes y administrativos que son caso perdido. Sí, será difícil y feroz, pero sin dolor de parto la vida no se da.