Ninguna transformación se logra de repente. Mucho menos, sin un plan que permita la posterior evaluación y, de ser necesaria, una justa rectificación. Hay que tener serenidad y visión.
Ruta.
El nuevo gobierno resume su acción con la palabra “cambio”, vocablo que puede llegar a ser ancho y difuso, si no viene acompañado de una estrategia que consienta límites y medición.
Cuentas.
Los panameños merecen saber el qué, el cuándo y el cómo de este concepto político que el gobierno denomina “cambio”. Cada paso debe estar claro, para evitar abusos y, primero que todo, garantizar que la transformación se logre.