CasinosLa polémica surgida en torno a la propiedad de los casinos que operan en nuestro país, es oportuna para revisar de una buena vez esa actividad aquí.UbicaciónCuando se privatizaron los juegos de azar, a finales de la década pasada, se planeó un marco jurídico que imponía restricciones a la ubicación de los casinos, limitándola a hoteles con trescientas o más habitaciones. En algún momento, como siempre ocurre, la cosa legal se descarriló y pulularon los garitos.CorrecciónEl Gobierno del presidente Martinelli tiene la oportunidad de poner orden también en este tema. Resulta canalla el funcionamiento de casinos en barrios populares o poblaciones del interior, buscando captar incautos que terminan en las garras de la ludopatía, destruyendo miles de hogares y condenando a la sociedad.