JusticiaEl motor que mueve a los humanos es la búsqueda del bienestar. Para que esta acción de búsqueda tenga riguroso sentido, el administrador del Estado debe propiciar igualdad de oportunidades, que es el súmmum de la justicia social. El más capaz logrará su meta más rápido.
CorrupciónLos corruptos, tanto los funcionarios como los del sector privado, pervierten este equilibrio, y abaten la balanza en perjuicio de quienes no cuentan ni con la influencia, y menos la voluntad de torcer la ley. El bienestar, entonces, lo logran algunos avivatos.
SanciónEs por eso que la corrupción debe ser perseguida, y aplastados quienes la gozan. No solo por el enriquecimiento injustificado que obtienen con derroche, sino porque impiden la igualdad de oportunidades que define el nivel de desarrollo de un país. Es hora de empezar en Panamá.