DesesperaciónLos panameños vivimos todos los días una pesadilla en las calles. Los tranques vehiculares están a la vuelta de cada esquina; ya no hay horas pico, todo el día es un caos. InacciónY ante los gritos de auxilio, las autoridades responden con medidas tenues que poco contribuyen a la solución.
La cereza en el pastel es el argumento de la Policía del Tránsito de que sus unidades no están para dirigir el tráfico. PlanificaciónNinguna autoridad ha mostrado un plan científico para enfrentar la situación. La improvisación es la norma.
Mientras tanto baja cada vez más la calidad de vida y pierde la economía nacional.