FinanzasLa lógica de la administración es simple: la entidad cuyos egresos, de forma sostenida, son mayores que sus ingresos, colapsa. A veces recurren a la ficción de inyectar capital (casi siempre endeudándose), para cubrir el periódico déficit, pero el final será el mismo. DecisionesEl buen juicio dicta que, si se quiere salvar la institución, hay que sellar los resquicios que propician el desangramiento. Un buen administrador no se cruza de brazos, pues de hacerlo daña la empresa que le da trabajo.
PolíticaEn el sector público existe un factor que altera toda esta lógica: el costo político de la decisión. Por décadas, ha sido el virus que evita el crecimiento y genera hemorragias. Veremos si en esta ocasión es diferente.