Credibilidad. Lo peor que puede pasarle al Gobierno es que la ciudadanía genere una percepción de fracaso en torno a la experiencia del cambio en la manera de administrar la cosa pública.Promesa. Las mayorías votaron, más que por un hombre, por una idea. Creyeron que las malas prácticas serían abandonadas, que en realidad se perseguiría la corrupción de todos, y no sólo de los opositores.Acción. Los votantes eligieron en contra de la clase política tradicional, pensando que sus nuevos líderes tenían otra sangre. Quienes gobiernan todavía están a tiempo de demostrar que no mentían, y que no es necesario el truco para gobernar.