ProstituciónEl delito de proxenetismo envilece aún más a quien lo ejerce, cuando engatusa a jovencitas, y las convierte en autómatas, con el uso de drogas psicotrópicas. Ellas no tienen opción después de caer esclavas de la adicción.
SanciónLa justicia, tan maltrecha en estos días, debe encausar a estos sujetos con dureza y furia. Si no existe ley que los alcance para castigar en toda su extensión la falta, es hora de concebirla.
ClientesNo deben escapar del brazo de la ley, aunque hoy se encuentre debilitado, aquellos que hicieron uso sexual de estas niñas. La sanción debe ser igual, o peor, que la del alcahuete. Si no hay clientes cesa el negocio.