Injustificable. No hay nada que justifique la falta de medicinas en el Seguro Social, máxime cuando el presupuesto para este rubro se ha duplicado en los últimos tres años. Negligencia. Si existen suficientes fondos para comprar las medicinas, entonces estamos frente a un inexcusable problema de falta de planificación en un asunto de vital importancia. Atentado. Esto afecta a grupos vulnerables, como son los enfermos y la tercera edad. La CSS violenta el derecho fundamental a la vida, al poner en peligro a estos grupos. Y para colmo, las medicinas en las farmacias privadas están por las nubes.