Aseo. Incluir el cobro de la tasa de aseo en el recibo de luz, y suspenderle el servicio eléctrico a quien no pague la recolección de la basura, no es una mala idea en sí misma. Todo depende de un simple concepto: el equilibrio.
Seriedad. La pregunta es si la obligación de pagar vendrá acompañada de la contraprestación de recoger y disponer de la basura en forma adecuada. Si la tarea se hará tan mal como hasta ahora en todo el país, el mecanismo no será más que una nueva extravagancia del Gobierno.
Frenesí. El exagerado entusiasmo oficial por "arreglar" las cosas en el país todavía no nos proporciona un saldo claro. Ojalá esta idea no vaya a ser otro detonante de los muchos que se están sembrando y que, si no hay pronta rectificación, podrían provocar que nos paralicemos.