Corrupción. Los últimos días han sido reveladores en la Dirección Nacional de Migración, pues se hicieron públicas las andanzas de varios funcionarios que se aprovechan de sus cargos para traficar humanos.
Expectativa. No es absurdo pensar que lo mismo -- es decir, abuso de poder y asociación ilícita para delinquir-- podría estar ocurriendo en otras dependencias relacionadas con la seguridad pública nacional. La lógica nos dice "puede ser".
Depuración. Lo bueno es que los funcionarios "equivocados" están siendo atrapados. Lo malo es que, por errado cálculo político, los de más alto rango se tardan en aceptar que algo huele mal y aplican correctivos cuando el daño ya está hecho.