Enemigo. Varios mandatarios del Continente lo han expresado con claridad: el enemigo número uno es el crimen organizado, con capacidad para desestabilizar gobiernos y amenazar nuestras democracias.
Coordinación. La iniciativa de coordinar acciones comunes en la lucha contra las organizaciones criminales en Centroamérica es muy positiva, además de oportuna y necesaria.
Esfuerzos. La sociedad entera debe recibir con beneplácito este tipo de esfuerzos. Solo cerrando filas contra los facinerosos, será posible derrotarlos. No hay tiempo que perder.